La construcción naval huye hacia China con el dinero de la reconversión del sector, mientras los partidos políticos españoles se financian con el urbanismo de los astilleros, del Editorial en El Comentario
En una entrevista concedida a la Radio Galega y recogida por las agencias de prensa, el presidente del Astillero Barreras de Vigo, Francisco González Viñas, advirtió de que "el sector naval podría sufrir una importante crisis por el desequilibrio existente en el mercado entre oferta y demanda", e indicó "que en dos o tres años este desequilibrio dejará en situación de riesgo a las instalaciones que no se pongan el día". Gonzalez Viñas también se refirió durante la entrevista al plan de expansión de su compañía, y dijo que "con la compra de dos astilleros en el área de Shangai, Barreras entrará de lleno en el mercado de los gaseros, tanto butaneros como metaneros", un tipo de buques para el que se espera un gran expansión con el importante crecimiento de las infraestructuras energéticas basadas en la generación eléctrica a partir del gas.
Se trata de una noticia que viene a añadirse a las informaciones que ya han venido circulando sobre la estrategia que se desarrolla, por parte del gigante asiático, que no se oculta a la hora de anunciar que está dispuesta a absorber la tecnología "extranjera", asociando a los inversores extranjeros en sus propios proyectos navales, para importar tecnología: China fomentará la inversión extranjera en su industria de construcción naval, aunque lo hará limitando la máxima participación foránea combinada hasta un 49 por ciento por cada compañía china, según un borrador oficial sobre el desarrollo del sector, publicado hoy por el diario "Shanghai Securities News". El gobierno, además, obligará a las empresas chinas participadas por capital extranjero a que establezcan en China centros tecnológicos que permitan a las firmas del país absorber la experiencia extranjera, añade el texto oficial, que planifica el desarrollo del sector naval chino durante los próximos cinco años. Una teconlogía extranjera, cuyas inversiones, como podemos comprobar fácilmente, se financian a costa de los pelotazos que algunas compañías están pegando con la reconversión del sector. ¡Esto sí que manda huevos!
Se apagan los ecos de las movilizaciones de los trabajadores del astillero de Izar en Gijón, junto con las del resto de los trabajadores de las plantas que el gobierno decidió privatizar en Sevilla, Sestao y Maises, y ya el pasado día diez de septiembre, Enrique Martínez Robles, presidente de la SEPI, durante su comparecencia en la Comisión de Presupuestos del Congreso de los Diputados para explicar las cuentas del organismo, anunció que a finales del mes pasado se culminaría el expediente de liquidación de los astilleros públicos, de los que dijo que tras "pasar al Consejo de Ministros se perfeccionará la venta con la elevación a escritura pública de los contratos de compraventa, lo que hará posible la entrada de nueva actividad en cada uno de los centros", con lo que se culminaría el proceso de privatización que en el caso de la fábrica valenciana de motores sigue pendiente de la investigación que realiza la Unión Europea sobre la venta, por las sospechas evidentes que despierta el comprador, el grupo Ros Casares, del que se dice que podría estar recibiendo ayudas encubiertas mediante una venta que, como la del resto de las factorías, se produce con un desfase total entre la valoración de los activos entregados y el precio pagado por ellos, unos precios que se apoyan en las supuestas garantías de continuidad del negocio de la construcción de buques. ¡En China, claro!
Hace una semana, Chema Fernández, de El Comercio, nos informaba sobre los precios pagados por los compradores de los astilleros públicos: "la adjudicación de los astilleros de la empresa Izar, en liquidación, ubicados en Gijón, Sestao (Vizcaya) y Sevilla asciende a 9.696.400 euros, según figura en los dictámenes emitidos por el Consejo Consultivo de Privatizaciones. La venta de la factoría asturiana supone un importe de 2.089.200 euros; la de Bilbao, de 7.000.000 euros; y la de Sevilla, de 607.200 euros". Es decir, que por algo más de trescientos millones de las antiguas pesetas, Factorías Vulcano de Vigo, una compañía "quebrada" según las denuncias de sus propios trabajadores, cuyos propios astilleros, situados en la bahía de la ciudad gallega, se encuentran sometidos a un proceso de reconversión, se hacen por fin, en medio de un maravilloso silencio general, con una impresionante bolsa de suelo, en lo que constituye uno de los más espectaculares "pelotazos" de nuestra historia reciente, pues este enorme solar, se entrega a esta sociedad libre de cargas, una vez que el Estado ha saneado todas sus deudas, a la vez que se hace cargo de las recolocaciones y prejubilaciones de una buena parte de la plantilla de la empresa y de las industrias auxiliares.
José Ramón Argüelles, ex secretario del comité de empresa de Izar Gijón entre 1987 y el 2005, año en el que se prejubiló, reconoció la verdad que todo el mundo conoce, en una entrevista que concedió a La Nueva España el pasado 16 de julio, cuando el conflicto entre los trabajadores del naval se encontraba en su apogeo, a comienzos de este verano: Lo que cierran es el sector para la especulación pura y dura de los terrenos que ocupan los astilleros. Así cuando se termine con el proyecto de las vías será otra de las grandes obras de nuestro querido presidente Areces, que está diciendo que el acuerdo para la venta individual es el mejor. Si fueran un poco listos estos políticos, igual era el momento de abordar el futuro del sector naval en Gijón y en Asturias, sin dejar que agonice un astillero tras otro. Parece que eso es lo que están esperando.
De hecho, todavía hoy, y a propósito del conflicto que se vive en estos momentos en Asturias, por el procesamiento de los sindicalistas Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero, un grupo de dirigentes de Izquierda Unida, lanzan un escrito en La Nueva España, exigiendo actuaciones contundentes al coordinador de la presidencia de IU en Gijón, Jesús Montes Estrada, para evitar el procesamiento de los dos dirigentes del sindicato Corriente Sindical de Izquierdas, en el que achacan la motivación de su procesamiento al valor urbanístico de estos terrenos: El sector naval molesta por diversas cuestiones: fuerte sindicalización y terrenos muy jugosos desde el punto de vista urbanístico y por tanto interesa dejar fuera de juego a algunos de los dirigentes que representan las decisiones colectivas de los trabajadores de luchar por el mantenimiento de sus puestos de trabajo.
Poco más queda por decir sobre este asunto que como puede comprobar cualquier ciudadano que lea los datos publicados en los medios de comunicación, sin necesidad de mayores investigaciones, están tan claros como los planes de los agentes que intervienen en este proceso, reconocidos en sus declaraciones por Francisco González Viñas, presidente de Astilleros Barreras de Vigo, que ya anuncia públicamente los pasos que está dando su compañía para abandonar la bahía gallega en dirección a Shangai, con el dinero fresco de la reconversión de la industria española en el bolsillo. El dato más relevante de lo que está ocurriendo ahora en esta fase terminal, es que Izar Gijón se adjudicó a una empresa viguesa, Vulcano, que además de sus peculiares circunstancias económicas y urbanísticas en Vigo (ver el plano adujnto del PGOU de Vigo, en el que se advierte a simple vista su pronta liquidación), está integrada en el proyecto de Astilleros Asturianos, compañía promovida por PYMAR, Pequeños y Medianos Astilleros en Reconversión, para hacerse con las riendas del otro astillero gijonés, Naval Gijón, que ya pidió al ayuntamiento gijonés la recalificación de su propio solar. El mismo año en que se producía el acuerdo para la venta conjunta de los astilleros públicos de Izar -que al final, como era de prever, se hizo por separado-, es decir, de los astilleros destinados a convertirse en solares, Naval Gijón se vendió a Astilleros Asturianos, S. L., empresa casualmente integrada por las factorías navales H. J. Barreras, la propia Vulcano que ahora se queda con Izar, y Freire -las tres de Vigo-, Astilleros de Huelva, Zamakona (Vizcaya) y Balenciaga (Guipúzcoa). ¡Todos son los mismos!
El trabajo que empezó Vicente Álvarez Areces construyendo las playas de Poniente y el Arbeyal, situadas, una delante de Naval Gijón, y la otra delante de Izar, con la colaboración del delegado del grupo inmobiliario Progea en Asturias, José Antonio Hevia Braña, con el convenio firmado entre la ONG del delegado de este conglomerado inmobiliario vinculado a IU, por el que se daba cobertura "social" a la liquidación industrial de la bahía, dentro de un plan de "regeneración urbanística y erradicación del chabolismo", concluye ahora con la entrega de los terrenos de Izar, por un precio irrisorio (el documento citado lo hemos colocado en un blog, ante su esperada desaparición de Google; así lo podrán consultar las futuras generaciones, para que nuestros hijos sepan cómo dilapidaron sus padres el patrimonio colectivo).
Hoy mismo, el diario El Comercio, se hace eco del informe publicado ayer por El Mundo, en el que este periódico recoge las enormes deudas que el Partido Socialista e IU mantienen con las cajas de ahorros, del que extraen algunos datos sobre la deuda que esta formación mantiene con Cajastur, una pequeña parte de la escalofriante cantidad que debe esta formación política. Las relaciones entre la política y la especulación urbanística que destruye el empleo, arruina empresas y compromete nuestro futuro, son más que evidentes, tan evidentes como los enormes pufos de nuestros partidos políticos por el mantenimiento, entre otras muchas cosas, de sus estructuras, que en absoluto se acomodan a los números declarados al Tribunal de Cuentas del Reino.
Todo está claro, ¡clarísimo!, y a la vista de todo el mundo, pero aquí, los únicos que parece que corren el riesgo de ir a la cárcel son dos sindicalistas que suponen un obstáculo para que se culminen con facilidad estos inmensos negocios.
¿Dónde está la conciencia social? ¿Dónde la justicia? No tenemos respuesta para eso, pues salta a la vista que la desvergüenza con la que se actua en nuestra vida política no conoce límite ni freno alguno, y que el poder y la soberbia de los personajes que mueven los hilos de estos negocios en la más absoluta impunidad, llega hasta el punto de pretender mandar a la cárcel a quien se oponga a sus pretensiones, tal y como reconocen hoy los afiliados y dirigentes de IU que firman el escrito de Gijón.
