El IRPF que entrará en vigor a partir del 1 de enero revolucionará el coste real del pago de dividendos. Si para las rentas altas el nuevo régimen será uno de los mejores de la UE, para las rentas bajas el cambio puede ser a peor.

La fiscalidad de los dividendos dará un giro de 180 grados a partir del próximo 1 de enero. Y lo hará para beneficiar a los cobros de cantidades elevadas a través de este sistema de retribución al accionista. Sin embargo, los pagos que perciban, en concepto de dividendo, las rentas bajas pueden llevar escondido un sensible aumento de la carga fiscal.

En concreto, hasta 42 euros de cada 100 que dispongan las empresas para el pago de los dividendos acabarán en manos de Hacienda, según los cálculos elaborados por los fiscalistas del despacho Durán-Sindreu. Un pago que será el resultado del abono del Impuesto sobre Sociedades –con un tipo general del 30% con la nueva ley, que ahora está en el 35%– y que deberá descontar la empresa del importe bruto del dividendo antes de pagárselo al accionista, y del pago posterior del propio accionista en concepto de IRPF –que se situará en un tipo fijo del 18%–.

La suma de estas cargas fiscales, rebajadas con las deducciones aplicables –principalmente una exención del pago del IRPF para los primeros 1.500 euros recibidos en concepto de dividendo– harán que España se sitúe entre los países más atractivos para el pago de este tipo de retribuciones, sobre todo cuando los accionistas beneficiados sean contribuyentes de rentas altas. Así, el análisis realizado por Durán-Sindreu destaca que de un total de 100.000 euros que dote una compañía para pagar dividendos en España, 42.330 nunca llegarían a manos de los accionistas (ver cuadro superior). Tendrían que destinarse al pago de impuestos. El cálculo muestra, además, que la mejora es considerable frente a la ley actual del IRPF, con la que el coste tributario total alcanza los 49.950 euros, es decir, casi el 50%. La comparativa internacional es más reveladora. El nuevo régimen español será, además, uno de los mejores de Europa, eso sí, cuando los cobradores de los dividendos sean contribuyentes de rentas altas, porque en ese escalón es donde Alemania cobra el 50,7%; Francia, el 48,6%; e Italia, el 48%.

En el caso de que el reparto de los beneficios de la empresa se realice con cantidades inferiores y entre personas de menores ingresos, el panorama varía. El estudio comparado muestra como el pago fiscal puede no sólo no bajar, sino endurecerse, situándose en determinados casos en un peaje de hasta 39 de cada 100 euros repartidos. Mientras, para un caso similar, con la ley actual, el pago queda en un 22%. El escenario internacional tampoco es tan optimista como el aplicable a rentas altas: Reino Unido (un 30%) y Francia (un 33%), por ejemplo, cobran menos impuestos. Los expertos destacan que este fenómeno de mayor apoyo a los accionistas con menores recursos se ha plasmado en algunos de los grandes países europeos en medidas tan llamativas como la exención del pago de impuestos del 50% de los dividendos en Francia o Alemania, o de hasta el 60%, en Italia.