Tiene los bolsillos más llenos desde hace unas semanas y esto le permitirá duplicar su red de consultores. Fibanc, banca privada catalana especializada en la gestión de patrimonios de particulares, acaba de ampliar capital por 55 millones de euros.
Es la tercera vez que la italiana Mediolanum, accionista de referencia de Fibanc, inyecta liquidez en su filial española. Su consejero delegado, Massimo Doris, precisa que estos recursos financieros no servirán para comprar alguna sociedad financiera, sino para extender el número actual de asesores globales. De los actuales 500, se llegará a unos 1.000 en los próximos tres años. Trabajarán en exclusiva para Fibanc y su remuneración será al 100% basada en las comisiones de gestión de capitales. "Desde un punto de vista potencial, el mercado español debería contar con 10.000 consultores", asegura Massimo Doris, de 38 años.
Fibanc funciona como un banco virtual sin oficinas y la comunicación se lleva a cabo mediante un call center,internet y la televisión, o incluso visitas a domicilio, cuando en España el cliente es muy aficionado a la oficina tradicional y cuenta con el mayor número de oficinas por habitante.
En Fibanc cada cliente dispone de un asesor personal, que, según la filosofía de la empresa, se convierte en un banquero de la familia,que gestiona el patrimonio, según las exigencias de cada uno y del horizonte temporal de la inversión. Una vez identificadas las necesidades, se detectan los instrumentos financieros más adecuados, considerando seguros de vida, renta fija, fondos de inversión y la conveniencia fiscal. En promedio, el capital de los clientes catalanes que gestiona suele rondar los 50.000 euros. Fibanc obtuvo un beneficio neto de 771.000 euros en el 2005 y este año debería mantenerse en los mismos niveles.
La bolsa es una opción de inversión, pero hay que manejarla con cautela. En efecto, la tesis de Carlos Tusquets y Massimo Doris es que la inversión bursátil tiene sentido sólo a largo plazo, en un horizonte de diez años. Se basan en un estudio de la consultora Dalbar que sostiene que el inversor medio suele obtener unos resultados muy inferiores a los registrados por el mismo fondo, ya que muchos se dejan llevar por compras irracionales y de corto plazo.
"Hay que convencer al cliente de que no huya cuando las cosas van mal y que aguante el bajón. Si no, siempre se actúa con desfase y retraso", explican. De hecho, en el 2001, cuando la bolsa estaba en caída libre, Ennio Doris (el padre de Massimo), accionista de referencia de Mediolanum, aseguró a La Vanguardia que en una década los números iban a salir a cuenta. Justo la pasada semana, el Ibex, cinco años después, ha vuelto a sus niveles de entonces.
En las últimas semanas, Mediolanum ha estado en el centro de rumores en Italia y se especula que podría fusionarse con alguna otra compañía. "Preferimos seguir creciendo a nuestro ritmo. Y seguir manteniendo las riendas de nuestro negocio", asegura Massimo Doris.

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