La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

15 Octubre 2006

Nos quedará la palabra, de Álex Salmón en El Mundo de Cataluña

La semana que acaba, y que da paso a las elecciones, ha estado marcada por la violencia, la inquina, la mala baba y el desaire.Cada día estamos más lejos de aquel oasis amorfo y mentiroso.Puede que ahora la sociedad catalana diga lo que realmente siente.Y puede que también gracias a ello, sea más honesta con ella misma. No hay que hacerse ilusiones.

Resulta difícil entendernos. Quien más quien menos cree que las cosas que hacemos por aquí son muy especiales. Algunos piensan que hasta muy democráticas. Pero no hace falta mucho esfuerzo para entender que somos como el resto, y que a excepción de pequeñas características más o menos vistosas, formamos parte de la normalidad, que no significa vulgaridad, del mundo. Cada parte del mundo se considera especial en algo. Y así es. Pero lo especial se repite. Para entenderlo sólo hace falta viajar y mirar con ojos inteligentes.

Por ejemplo: cada padre conoce a sus hijos, que seguro son diferentes a los demás. Pero cuando dos padres se ponen a discutir sobre los problemas con sus hijos, nos damos cuenta enseguida que las tensiones son las mismas, y las soluciones sólo tienen matices.

Llegamos al nudo: los matices. Existen sociedades con pocos matices.Cataluña tiene muchos y así nos va. El matiz es el grado diferenciado en un problema, una cuestión o simplemente en un color. Así cuando un catalán bilingüe intenta explicar el problema de la lengua en Cataluña a un andaluz cerrado (por ejemplo), el debate siempre concluye cuando el catalán se da cuenta que el andaluz está entendiendo que el catalán está perseguido. Cuando el problema es de matiz.No es tan fácil. Es mucho más complicado.

Cuando, durante los últimos días, conocidos del resto de España me preguntan sobre lo que puede pasar durante las próximas elecciones, y les intentó explicar que todo está muy abierto, no entienden cómo no concluyo afirmando que el tripartito ya está muerto y les anuncio el día de su entierro.

Por alguna razón de matiz Cataluña no es bipartidista. Eso es lo que ocurre en la mayoría de las autonomías. Por alguna razón que desconozco y que está incrustada en la apasionante historia del país, Cataluña lleva dos siglos aguantando la dicotomía de la derecha y la izquierda, y el nacionalismo catalán y español.Es la regla del cuadrado partido por cuatro. Según donde pongan los pies pactas. Un juego de equilibrios que permanece.

Llevamos ya unos meses observando como los matices catalanes se anulan. Recordemos la virulencia con la que son recibidas las caravanas populares. Recordemos la visita de Rajoy a un mercado de L'Hospitalet o los gritos y empujones contra Acebes en Martorell o la utilización del miedo más sucio para que la gente no asistiera a una conferencia de Arcadi Espada en Girona sobre Ciutadans de Catalunya. Más ejemplos: el vídeo durísimo realizado por CiU contra el tripartito (muy bien hecho, por cierto) donde José Montilla sale muy mal parado o la decisión de éste de no asistir al Fòrum de Debat organizado por EL MUNDO, para castigar a un medio que se ha caracterizado por su independencia a la hora de analizar su gestión, perjudicando claro a los lectores, y posibles votantes.

Dentro de Cataluña los matices, para bien o para mal, se acabaron.El problema es que siguen existiendo muchos que explicar en la España democrática, donde Franco se murió hace mucho tiempo, tanto como casi 31 años, y no está presente en las vidas de sus ciudadanos. En ocasiones, el general parece incrustado en las cabezas de muchos catalanes, contaminando los análisis políticos y sociales de las cosas que aquí ocurren.

Decía Blas de Otero que siempre nos queda la palabra. «Si he perdido la vida, el tiempo, todo/ lo que tiré, como un anillo, al agua,/ si he perdido la voz en la maleza,/ me queda la palabra».Y así debe ser. En Cataluña nos sigue quedando la palabra para explicar los matices y las injusticias. Para denunciar los compadreos que a la larga nos perjudican como sociedad inteligente.

Los políticos de ahora no tienen la visión de Estado necesaria para solucionar los males que sufre Cataluña. El momento histórico de la Transición demostró saber aglutinar a una serie de profesionales de la política con una visión global de la jugada. Los de ahora viven de los titulares de la mañana y su futuro alcanza a ver los titulares del día siguiente. No es un resumen pesimista.Es peor que eso. Muchos de nuestros tics deberían haber desaparecido.Y ahí siguen. Con la misma regularidad. Con el ritmo cansino que demuestra la perdida de tiempo que todo ello significa. La lírica está moribunda de necesidad.

Menos mal que me dicen que esta noche ganará el Planeta Alvaro Pombo. De ser cierto, podemos seguir teniendo confianza en la literatura, la única que puede arreglar el desbarajuste en el que estamos metidos. Da igual que sea en catalán, en castellano, o en turco. La cultura sigue siendo la patria a reivindicar.El único lugar donde el placer te hace libre.

alex.salmon@elmundo.es

© Mundinteractivos, S.A.

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Lector de artículos de opinión, sobre política y economía, que cree que este mundo podría tener arreglo si dialogásemos más

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