La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

15 Octubre 2006

Mar de fusiones en el fondo del Santander, de A. Lorenzo en Nueva Economía de El Mundo

Botín tiene otros planes. Ya no busca compras en España ni en el extranjero. En medio de rumores sobre cambios en el grupo, los problemas del banco en EEUU e Italia obligan a la entidad a cambiar de estrategia.

Ana Patricia Botín tenía prisa por regresar a Madrid. Necesitaba repasar el contenido de temas pendientes para la reunión de los viernes del Comité de Dirección del Santander. Faltaban dos días y aún tenía que ultimar, también, los detalles de la presentación de resultados de Banesto, fijada para una semana más tarde. Mientras esperaba paciente el vuelo de regreso desde Londres, donde se había desplazado para ofrecer una conferencia invitada por Morgan Stanley, una noticia alteraba su gesto de resignación. Banesto acababa de cerrar en el mercado con una caída del 0,4% pero había vuelto a registrar, por segundo día consecutivo, un inesperado volumen de contratación: más de dos millones de títulos, el doble de lo habitual. Nada extraño de no ser porque los rumores sobre su inminente venta habían despertado demasiada atención entre los inversores. Se trataba, pensó la presidenta de Banesto y consejera ejecutiva del Santander, de una especulación más en el agitado panorama bursátil que acabó por estallar, 48 horas después, en plena discusión del Comité de Dirección.

El viernes, nada más despertarse los mercados, la extrañeza del comportamiento de los títulos de Banesto se transformó en fastidio. La fuerte subida en la Bolsa respondía a la amenaza de más bailes de fusiones. «Era esperable», dicen los expertos, a modo de metáfora: «Se prolonga un verano en el que el Santander ha vivido cambios profundos y en el que el sector bancario ha sido objeto de continuos sobresaltos».

La cúpula del gigante bancario se apresuró, el pasado día 6, a desmentir la venta de Banesto, cuya capitalización se había elevado por encima de los 12.000 millones de euros. Pero, para colmo, el rumor arrastraba al alza al Santander y al BBVA. ¿Qué ocurría? La filial más preciada del grupo se vendía para financiar la compra más sonada de la historia financiera del país: la absorción por parte del banco cántabro de su rival, el BBVA. Las especulaciones tronaban entre las filas del Santander, que no tuvo más remedio que detener el veredicto de la Bolsa con otra negación.

De vuelta a la calma, el Santander emerge de la marejada de fusiones como un banco que ya no está interesado en compras «ni en España ni en el extranjero». Un mensaje contradictorio con las expectativas sembradas por el propio Botín, que nada más estrenar 2006 anunciaba a analistas y a la opinión pública su deseo de seguir ganando tamaño a golpe de adquisiciones.

Botín desveló sus aspiraciones el miércoles pasado, después de librar una de las batallas financieras más duras e inesperadas con las que se ha enfrentado a lo largo de su larga trayectoria. Esta vez, con los fondos de pensiones que controlan el capital del estadounidense Sovereign. Una entidad de la que el Santander acaba de convertirse en primer accionista, con el 24,9% del capital en su poder, gracias al pacto alcanzado un año antes con el presidente del banco, Jay Sidhu, hoy desplazado del cargo por el consejo en el que el banco español tiene a tres representantes. En el aire queda ahora la opción de compra por el 75,1% restante que puede ejercer el grupo cántabro en julio de 2008, tras comprometerse a entrar por la puerta grande en el competitivo mapa financiero de EEUU.

El Santander no ha renegociado su opción de compra y, lo mismo que sucede con Banesto, donde «todo sigue igual», lo cierto es que para el sector no ha pasado inadvertido que la entidad haya dejado de ser el caballero blanco de Sidhu.

Cunde la sensación de que los fondos de pensiones han ganado el pulso. Y de que, el mercado no olvida que, en su momento, el segundo mayor accionista y promotor del cese del principal ejecutivo del Sovereign, Relational Investor, votó contra el nombramiento de Botín y de Juan Inciarte como consejeros de la institución norteamericana.

EEUU, sin embargo, no es el único frente abierto en el grupo. Italia también se resiste a la conquista del Santander. Otro frente al que atender al trastocar la fusión del San Paolo, del que el grupo tiene en su poder el 8,4%, con Banca Intesa. Un proceso de concentración que ha dejado a la cúpula de la mayor institución financiera «fuera de juego», lo que explica su interés por reclamar, de manera insistente, una ecuación de canje más favorable a sus intereses.

La entidad, probablemente, desee materializar plusvalías y abandonar el accionariado de una entidad que se barruntaba presa de los designios del Santander, tras el sonado escándalo del fracaso de la compra de la Banca Nazionale del Lavoro (BNL) por el BBVA. Una operación que se llevó por delante al gobernador del Banco de Italia y que forzó la intervención de Bruselas ante otro caso de nacionalismo bancario.

Pero si Botín recibe una de cal y otra de arena en el exterior, sabe recoger los frutos de una expansión que amaga con disparar el beneficio del grupo de manera considerable a lo largo de este año -en 2005 obtuvo 6.220 millones de euros, un 72% más que en el ejercicio anterior-. Y no sólo porque en caja guarda las plusvalías obtenidas con la venta de Cepsa, de Antena 3, de la inmobiliaria Urbis o posiblemente de San Paolo. También porque su filial británica Abbey National está en el momento final para su lanzamiento comercial definitivo. Una apuesta que refuerza la marca global cuyo epicentro del negocio sigue estando en España, donde espera obtener los resultados de la campaña Queremos ser tu banco, tras quitar las comisiones a sus clientes vinculados. Ésa es la razón que explica la firme decisión del grupo de no desprenderse de Banesto, puesto que si lo hiciese, perdería el liderazgo en términos de cuota de mercado y, por si fuese poco, el testigo lo recogería encantado el BBVA, cuya adquisición, por parte del Santander, es considerada en ambos bancos como «un disparate».

Mientras la presencia en Latinoamérica permanece sin cambios, las compras del Santander pivotan ahora sobre el área de financiación al consumo. Pequeñas adquisiciones que refuerzan un negocio pujante en Europa y en EEUU, al calor de la recuperación y de los nuevos hábitos del consumidor. Rusia, Polonia, Italia o Alemania van a doblar en los próximos tres años el número de sucursales de Santander Consumer, que aporta más beneficios al grupo.

Al igual que el resto de los grandes competidores europeos, el Santander ultima su presencia en Asia, donde quiere sacar provecho al flujo de capitales del continente con Latinoamérica. Sinergias de una marca cuyas riendas lleva Botín, protagonista del convulso panorama energético -financia no sólo a E.ON en su batalla por Endesa, sino también a Acciona, que acaba de entrar en el accionariado de la eléctrica-. El banquero hace frente a los rumores permanentes sobre su sucesión. Un delicado asunto sobre el que el banco «no hace comentarios» y que, según los allegados al presidente del Santander «aún no está sobre la mesa» pese a los asuntos judiciales pendientes contra él y el grupo.

Ana Botín, candidata

Los cambios acometidos este verano en la alta dirección, sin embargo, apuntalan a Ana Botín como candidata. Hace unos meses cambió la cúpula de Banesto, con trasvase de directivos al Santander incluido, e influyó para que el presidente de la filial portuguesa Totta, Antonio Horta, fuese el responsable de Abbey.

Este año, Botín y tres de sus hijos, Ana, Emilio y Javier, desvelaron que habían suscrito un pacto parasocial mediante el cual decidían sindicar todas las acciones que, directa o indirectamente, poseen en el grupo a título personal. El concierto también se extiende a varias sociedades vinculadas a los Botín, así como a títulos del banco sobre los que tienen atribuidos derechos de voto -0,748% en total-. La decisión persigue, según el compromiso, que la representación y actuación de los miembros del sindicato se lleve a cabo «de forma concertada, con la finalidad de desarrollar una política común duradera y estable» para tener «una presencia y representación efectiva y unitaria».

Ana Botín, de momento, se despidió el martes pasado de los analistas, tras la presentación de resultados de Banesto, con un «nos veremos en enero».

© Mundinteractivos, S.A.

servido por caffereggio sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Lector de artículos de opinión, sobre política y economía, que cree que este mundo podría tener arreglo si dialogásemos más

Estadísticas

Fotos

caffereggio todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera