Varios arquitectos gijoneses alertan de ese gato por liebre que nos están metiendo en comandita el Ayuntamiento, el Principado y el Ministerio de Fomento. A saber: que la futura estación intermodal de Moreda debe ser soterrada en lugar de edificada en una altura sobresaliente unos nueve metros con respecto a la cota cero.
Éste debería ser el tema del momento, pero la sordera municipal, regional y madrileña hace suponer que las empresas ferroviarias nos van a calcar la misma desgracia de hace veinte años, cuando se reordenaron vías y estaciones y quedaron al aire y en barrera.
La cuestión central es ésta: la ferroviarias mandan y su voluntad es tan insultante que incluso Feve ha exigido una vía en superficie para que los turistas del Transcantábrico no tengan que dormir en un túnel. ¿Es posible ciscar de tal manera el futuro urbanístico de una ciudad a causa de unos intereses tan peregrinos?
O el Ministerio de Fomento mete en su puño a Renfe y a Feve o la primera batalla está perdida. Adviértase que si el anterior proyecto de estación soterrada en el Humedal fue posible se debió a que el ex ministro Cascos, recién llegado a su despacho de Fomento, dio un puñetazo en la mesa y dijo que las ferroviarias dependían de las infraestructuras y no viceversa.
En este desgraciado proceso de tragarnos el gato, la postura del Principado también es una patada a la ciudad. Dinero que se ahorran mediante una estación de autobuses en superficie. En cuanto al Ayuntamiento, le viene de perlas que nos distraigamos con que si son galgos o podencos, con que si quince o veintidós plantas en el hotel de Zaera más las que caigan en el resto de edificios verdes de Junquera. La actitud municipal no ha sido sino la de una dejación pasmosa. Primero, al permitir que se elimine la estación central del Humedal; segundo, confiando sin garantías en que la que se construya bajo Puerta de la Villa -para cercanías- cuente con la amplitud y prestaciones correspondientes a la que será instalación nuclear de la ciudad. Y tercero, con el mausoleo ferroviario que se levantará en Moreda. Si no reaccionamos, la liebre se nos escapará otra vez.

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