TECNOLOGIA

El dúo Google-You Tube pasa a la segunda posición en el tráfico global de internet detrás de Yahoo!

Hace un año, YouTube era apenas un proyecto. En diciembre del 2005, empezaba su andadura con una fórmula original. Desde entonces, su repercusión y su audiencia han crecido a un ritmo inaudito, pero no recauda ingresos ni obtiene beneficios. El lunes 9, sus promotores, los jóvenes Chad Hurley (29) y Steve Chen (27) tocaron el cielo con las manos al vender su empresa a Google, por 1.650 millones de dólares (casi 1.300 millones de euros), pagaderos en acciones.

Ese día, mientras ambos consejos de administración aprobaban la transacción, unos 35 millones de usuarios de YouTube cumplían con su ritual cotidiano, consistente en buscar en www. youtube. com algo divertido que descargar entre los 100 millones de vídeos almacenados en el servidor, o en colocar sus propias creaciones a una colección, que crece al ritmo de 65.000 diarios y se disemina a través de un incalculable número de páginas de internet enlazadas con aquél.

El dúo Google-YouTube (el segundo mantendrá su autonomía, sin fusionarse con el servicio equivalente del primero) pasa a la segunda posición en el tráfico global de internet, con 102 millones de visitas, por detrás de Yahoo!, con 106,7 millones, y por delante de MSN, de Microsoft, con 98,5 millones. Son datos de la firma Nielsen/ NetRatings.

De estas cifras se desprende una conclusión: lo que Google ha comprado es audiencia. Según Merrill Lynch, la tecnología de You Tube podría valorarse, generosamente, en no más de 80 millones de euros; el resto sería la prima por contar con una masa de usuarios.

Si los 102 millones de usuarios se suman a los acuerdos por los que Google vende publicidad para otros portales (55 millones de MySpace, más 32 millones de AOL), se confirma la conversión de Google en el más poderoso instrumento publicitario conocido.

Ha sido un golpe maestro contra Yahoo! y MSN, que se habían acercado a YouTube con ánimo de negociar. Que se echaran atrás o simplemente les faltó audacia, es irrelevante. Parece que no quisieron correr el riesgo de verse envueltos en previsibles litigios por violación de la propiedad intelectual. Este es un elemento de todos los comentarios. El empresario Marc Cuban -que debe su fortuna a la venta de su empresa a Yahoo! -pronosticaba días atrás en su blog: "nadie en sus cabales compraría YouTube". Dick Parsons, presidente de TimeWarner, discrepa radicalmente: "Google era el mejor comprador posible, por su capacidad para convertir el tráfico en dinero. Si ha pagado demasiado, el tiempo lo dirá".

Eric Schmidt, cerebro empresarial de Google, se dice convencido de que el vídeo será el contenido dominante en internet en los próximos años. Schmidt dedicó la semana a tranquilizar a los grandes grupos audiovisuales de Estados Unidos. Según el Financial Times,el mismo lunes mantuvo en Los Angeles una reunión con Rupert Murdoch, y luego viajó a Nueva York para entrevistarse con los directivos de TimeWarner, Viacom y CBS. "No vamos a entrar en el negocio de los contenidos -aseguró Schmidt al diario británico -pero nuestra red de distribución de publicidad puede ser muy útil a sus propietarios".

La lista de interlocutores merece un párrafo. Murdoch posee, además de Fox, el portal para adolescentes MySpace, que compite con YouTube en la distribución de vídeos, y Google le ha garantizado por contrato una recaudación publicitaria de 900 millones. Viacom, dueño de MTV, tiene múltiples intereses en internet, pero ha despedido a su primer ejecutivo por no haberse adelantado a Murdoch en la compra de MySpace. En cuanto a TimeWarner, además del acuerdo por el que Google vende publicidad para su portal AOL, ha denunciado a YouTube por la difusión no autorizada de contenidos extraídos de su catálogo de películas y series de televisión.

Se ha evocado el fantasma de Napster, aquel célebre sitio de intercambio de ficheros mp3, que acabó vencido en los tribunales por las discográficas. Es una comparación desafortunada, porque los usuarios de Napster descargaban gratuitamente música que no querían comprar, mientras el caso de YouTube es diferente: se limita a distribuir vídeos presuntamente creados por los propios usuarios. Napster no pudo desarrollar un modelo de negocio legítimo porque su materia prima era ilegal. Se puede reprochar a YouTube que en muchos vídeos hay componentes que son de propiedad ajena. Si esta práctica es punible o no, tendría que decidirlo la justicia, pero desde ya sus gestores (con más motivo Google) han prometido medidas para cortar de raíz las infracciones a la propiedad intelectual. Eventualmente, este compromiso podría restarle audiencia, y éste es uno de los riesgos calculados que entraña la operación.