El Gobierno se saltó ayer una de las normas no escritas que suele aplicar en las ruedas de prensa del Consejo de Ministros. Si la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega no acostumbra a responder desde esta tribuna a cuestiones relacionadas con la vida interna de los partidos, y especialmente del PSOE - léase crisis o enfrentamientos fratricidas, candidaturas...-, ayer se saltó la norma dada la dimensión que ha adquirido durante esta semana el vaivén sobre la candidatura del ex ministro José Bono a la alcaldía de Madrid.

Desde la sala oficial donde se celebran las ruedas de prensa del Consejo de Ministros y, por tanto, con la solemnidad que se da a estas comparecencias semanales para explicar los acuerdos del Gobierno, De la Vega pidió "disculpas" a los ciudadanos de Madrid al reconocer que ha habido "demasiada confusión" sobre la candidatura socialista y la eventual presentación de José Bono como número uno. Pero la reflexión de De la Vega no se quedó aquí y prosiguió su exposición con dos puntos más. Además de disculpas, solicitó "comprensión" ante el caos sembrado por el PSOE y señaló que ha sido debido a la trascendencia y la relevancia de la decisión de quién debe ser el candidato para la capital de España. A renglón seguido, animó a los ciudadanos madrileños a tener "confianza" en el Partido Socialista ya que presentará una "buena candidatura y un magnífico proyecto para hacer de Madrid una ciudad a la vanguardia de Europa".

Pero la vicepresidenta solicitó también "comprensión" a los periodistas para que no la avasallasen con más preguntas al respecto de las ya formuladas - tipo "¿quién será el candidato?, "¿podría ser usted?"- argumentando que no podía decir más cosas desde la tribuna del Consejo de Ministros. Durante unos momentos pudo parecer que De la Vega, la persona que desearía tener como candidata el Partido Socialista de Madrid, no descartaba su opción. Después las aguas volvieron a su cauce y si se atiende a sus explicaciones y a los últimos comentarios de José Luis Rodríguez Zapatero todo apunta a que la vicepresidenta seguirá siendo una pieza fundamental en el Ejecutivo. Su mismo entorno considera poco coherente dejar el cargo que ocupa actualmente. Aunque la realidad es tozuda, y el PSOE no tiene candidato a una plaza como la capital de España, considerada fundamental y estratégica.