Pasando por Madrid. Así que vamos a darnos prisa. Si observan un mapamundi y señalan los puntos calientes, su índice hará un recorrido desde Líbano y Palestina, hacia Iraq e Irán, desviándose hasta Chechenia para proseguir por Afganistán y la frontera indo-pakistaní. Finalmente, dará un salto y se detendrá, más alarmado que nunca, en Corea del Norte. Vaya, que por mucho que pinte Europa y más Estados Unidos, el mundo mira hacia Asia, es en Asia donde ocurre lo importante, es en la inmensa Asia y sólo en ella donde se fraguan los grandes conflictos del futuro. La prueba nuclear norcoreana es una página, una más de los prolegómenos. Hay que atajarlos, volver al día antes. Las consecuencias de la permisividad con el régimen que tiene secuestrado a su pueblo y amedrenta al mundo serían muy graves, empezando por el ingreso de Irán y otros países en el club nuclear. Ahora hay tiempo. Veremos si los líderes mundiales, si Bush tendrá ahora la valentía requerida o si pasará a la historia como el presidente que metió la zarpa en Iraq y propició la destrucción masiva que decía atajar. Con elecciones norteamericanas de por medio y con el temblequeo de piernas europeo, el aciago pronóstico es que Corea del Norte proseguirá su carrera armamentística, tal vez con sanciones que sufrirá el pueblo, no sus verdugos.
Como proseguirá, con toda certeza, por desgracia y a escala española, la politización del proceso de paz. Desde luego, gozaríamos todos de unas mayores cotas de tranquilidad si hubiera acuerdo o consenso con la oposición. Tengo por seguro que la parte más bestialmente carpetovetónica de la oposición político-mediática opera para obstruir el proceso, hasta el punto de que ETA, cuyos asesinos habían llegado a la conclusión de que no podían proseguir, se vea ahora empujada a volver a matar, ni que sea una última vez, si quiere obtener medidas de gracia a cambio de dejar las armas. El lema oculto de esa derechona es: "Procuremos que ZP se vaya como llegó, con un atentado de por medio". Deleznable. Todo por mandar, incluso algunos muertos si es preciso. ¿Se escandalizan? Pues miren hacia Francia (allí están todos convencidos de que Bérégovoy fue suicidado A MENUDO, EN política, la ingenuidad da peores resultados que una buena dosis de malicia siendo primer ministro, por orden de quien le había nombrado, pero lo justifican diciendo que es crimen de Estado). Miren hacia Italia y hagan recuento de sus víctimas por la lucha por el poder y la corrupción. Antes de volver a casa, recuerden asimismo que Italia, ella solita, sigue poniendo en peligro el futuro del euro. Peligro serio, y no corrigen. España no llega a tanto, ni mucho menos.
Nunca, en ningún momento, puede suponerse que las democracias son perfectas. Las hay mejores que la nuestra, pero también peores, y nada indica que vayamos a mejorar. Todas tienen defectos distintos, siendo el peor de los catalanes la ingenuidad generalizada. A menudo, en política, la ingenuidad da peores resultados que una buena dosis de malicia. Los dos líderes principales venden seriedad, continuidad de su obra de gobierno, estabilidad. Pues bien, ya se lo iré desmenuzando, pero concluyo por hoy desmontando la fórmula que se anuncia como campeona de la estabilidad y la tranquilidad. Ya habrán adivinado que se trata de la sociovergencia. Artur Mas president, con el apoyo del PSC, a cambio de que Duran Lleida apoye al PSOE. Correcto durante quince meses, suponiendo que las generales no se adelanten. Luego, haría falta que el PSOE se quedara donde está, sin el menor avance, o incluso retrocediera un poquito, para que de veras necesitara a CiU en la próxima legislatura. Por comodidad parlamentaria y para preservar imagen centrista, sin connivencias raras con raros. ¡Menuda carambola! Puede darse, claro, pero no es probable. A poco que el PSOE arañe media docena GALLARDO de diputados, consolida su mayoría, y ya tendríamos a Mas de títere. Lo cual sería muy pero que muy inestable.
¿Entonces? Prepárense para una legislatura catalana inestable en cualquier caso menos en el de la carambola (o si quieren, añadan un supuesto en el que el PSC subiera mucho, si bien no es previsible). Con la vacuna que llevan todos, podrían no cometerse las tonterías de los últimos años. Pero en cualquier pacto posible, los motivos de conflicto entre sus componentes están servidos antes de empezar. Por mucho que desciendan a mil detalles antes de reeditar un Tinell o una alianza nacionalista. Mejor no hacerse ilusiones. Así, en el improbable caso de que lleguen buenas noticias, nos sorprenderán agradablemente. Para acabar el día, ya que están de puente, aguantarán que les diga algo sombrío. Es bastante probable que el próximo presidente de la Generalitat sea tan efímero como Maragall, pero con la diferencia de que no se podrá largar y pasar a la posteridad con un triunfo en el bolsillo. Se dice, y es cierto, que en la oposición hace mucho frío. Muchísimo. Pero si el Govern arde, tal vez sea preferible estar unos pocos años en el congelador. ¡Qué cosas digo, eh!

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