Mejor hablar de lenguas, de Toni Soler en La Vanguardia
EN CASTELLANO SI OS PLACE. Parecía que en estas elecciones se hablaría básicamente de gestión. Sin embargo, estamos a punto de abrir - otra vez- el melón identitario. Cuando Artur Mas solicitó un debate televisivo cara a cara, convencido de su superioridad dialéctica, no esperaba una respuesta tan sorprendente del taimado José Montilla: No un debate, sino dos, uno en TV3 y otro para toda España en una cadena privada. Con tal órdago, Montilla desconcierta a su rival, pero al precio de admitir que, para el PSC, TV3 no es lo bastante representativa, ni lo bastante nacional: "Hay catalanes que no miran TV3, sino las cadenas españolas", arguye Montilla. (Por lo tanto, ¿TV3 tendría que ser bilingüe?) Es la primera vez que se admite de forma más o menos clara la dualidad lingüística y nacional de los ciudadanos de Catalunya. Entramos en un terreno pantanoso, sí, pero tarde o temprano teníamos que agarrar a este toro por los cuernos.
LO IMPORTANTE ES HABLAR. Pero ningún tema de debate es peligroso si realmente conduce a eso, al debate. Mejor hablar de lenguas y de patrias que resolver las disputas a base de zarandeos y puñetazos. Si un líder del PP nos llama ladrones o terroristas, lo mejor es ignorarlo, porque si luego el interfecto viene aquí y se le impide hablar a través de la coerción, no hace más que confirmar a posteriori sus delirantes tesis. Por cierto, el líder de la JSC que justificó el altercado, bien dimitido está; el dirigente del PP que soltó el puño afirma que volvería a hacerlo, y ahí sigue.
MANERAS DE IRSE. Bono y Maragall son socialistas de distinto pelaje y condición, y les han apartado por distintos motivos: Bono molesta y Maragall fa nosa.Es cierto que los dos barones tienen cosas en común; ambos pertenecen al mundo de la transición, ambos sufren por su manera de entender España, y ambos son víctimas del talante. Pero en la hora del adiós su actitud les vuelve a distanciar. Maragall se va cabreado pero resignado, imprevisible pero fiel al partido, arropando y pidiendo el voto para los que le han hecho la cama. Cualquier otro - su esposa, sin ir más lejos- lo habría mandado todo al carajo. Maragall habla como un díscolo, pero se comporta como un militante leal. Justo al contrario que Pepe Bono, que se llena la boca de grandes palabras, de amor a España y al partido, de obediencia debida y demás; pero cuando el PSOE le ofrece ser candidato a la alcaldía de Madrid marea y mariposea, flirtea y especula, se hace querer y despista a todos, incluso a Zapatero, para finalmente dejarle a él y a sus compañeros con el culo al aire. A Bono le traiciona ese sentido teatral de la vida, que le lleva a los falsos mutis, los dos de pecho, las apariciones sorpresa y ese tono de sainete que ha caracterizado su actividad pública.
EL PROYECTO DE CAROD. El problema de muchos políticos es que no hablan para la gente, sino para sus adversarios; el problema de Carod es que no habla para sus adversarios, sino para sus compañeros de partido. Sus intervenciones públicas suelen ser reivindicaciones personales, pensadas para que Puigcercós tome buena nota. El otro día, Carod le dijo a Mònica Terribas que ERC sólo estará en el Gobierno si él es conseller primer. ¿No podría disimular un poco y decir, como hacen todos, que lo importante es el programa de gobierno y no el reparto de cargos?
