Preocupación general ante el deterioro de la Rambla. El Ayuntamiento de Barcelona y entidades corporativas del sector estudian planes para remozarla o dignificarla. Pero no bastará, si pueden, con desplazar las tiendas y tenderetes de souvenirs,con sombreros mexicanos y bocadillos y bebida enlatada. No habrá bastante con restaurar el magnífico hotel Oriente y algún otro edificio. ¿Cómo desplazar o evitar la multitud que la invade? El turismo llamado de mochila ha sido superado por el que podríamos calificar de chancleta. Este verano, durante varios días y a plena luz del sol, se ha podido ver a un hombre completamente desnudo paseando por la Rambla.

Hace más de treinta años la Asociación de Vecinos y Comerciantes de la Rambla, que ya presidía el esforzado Pantaleoni, me nombró - como a otros periodistas- Ramblista de Honor. Intervine en un programa de televisión para atraer visitantes. Hace muchos años, cerca del teatro Principal, existía un local semimunicipal llamado Atracción de forasteros.Ahora quizá tendría que ser al revés.

En mi mencionado programa no dejé de recordar que Sommerset Maugham dijo que, a su entender, la Rambla era el paseo más bonito del mundo. ¿El gran escritor diría hoy lo mismo?

También recordé que, justo al inicio del siglo XX, Rubén Darío fue mandado a España por La Nación de Buenos Aires para que contara cómo se había encajado la pérdida de Cuba y Filipinas. El poeta Rubén, al desembarcar, depositó su equipaje en un coche de punto para que lo dejaran en su hotel y él, por su parte, se dispuso a remontar la Rambla a pie para, paso a paso, embeberse de todo el ambiente. Al llegar a la plaza Catalunya ya tenía su primer artículo hecho: Barcelona vibraba y había mucha actividad comercial. ¿Podría pasearse lentamente, hoy, Rubén Darío por la Rambla? Fui a Atlanta un año antes de los Juegos Olímpicos, que siguieron a los de Barcelona, para contar cómo andaban los preparativos. Todo estaba muy adelantado y cuando felicité a mi cicerone por tenerlo casi todo listo, me dijo: "Sin embargo, siempre nos faltará la Rambla"...

Con Rovira-Beleta, autor de una buena película:

Los Tarantos,en la que se presentan los planos de una Rambla de noche, con las mangas de agua que dejan el suelo brillante como el charol, estuvimos con las cámaras frente al mercado de la Boqueria. Micrófono en mano, improvisé unas explicaciones. Aunque nos rodeó un grupo de curiosos atraídos por la TV, entonces menos divulgada, pudimos actuar con desahogo. ¿Podríamos ahora plantar unas cámaras entre tanto tumulto?

Según parece, entre los planes de remodelación existe, y con razón, el de eliminar de las partes laterales a los vendedores de souvenirs y otros cachivaches. También he leído que quieren quitar los puestos destinados a la venta de animales de todas clases. Bien está que no se expongan ni cachorros ni hámsters y otros animales enjaulados. Pero hacer desaparecer los pájaros sería como matar la Rambla a fuer de higienizarla. La Rambla dels ocells no puede sobrevivir sin ocells.Pueden desaparecer, por estar en sufrimiento o enjaulados, otros animales y también pájaros variopintos de los trópicos. Es posible la eliminación incluso de los jilgueros, que se resignan a la jaula, a diferencia del ruiseñor, que deja de cantar y muere.

Pero otra cosa son los canarios, que, si no recuerdo mal, en tiempos de mi niñez eran casi los únicos pájaros que campeaban en abundancia. Los canarios salvajes, es decir, los que pueden quedar en los bosques de las islas Canarias, son verdigrises, aunque con cierto fondo amarillento. Pero desde el siglo XVII los que fueron importados en Europa, empezando por España, se adaptaron a una domesticación y con cruces de crianza se les subió el amarillo por entero. También aprendieron el bel canto.Los canarios amarillos llevan más de tres siglos enjaulados. Sus genes ya no son los de la libertad. Cuando un canario se escapa de la jaula está perdido. No sabe qué hacer y suele acabar en alguna azotea bajo las garras de un avieso gato. Los loros, papagayos y periquitos también aceptan la domesticación, aunque pueda no ser enjaulada. En alguna casa amiga los he visto sueltos en la cocina o en el planchador. Ahora voy poco de visiteo, pero hace muchos años que no he visto un canario en hogar alguno. Antes de la radio y, sobre todo, de la televisión eran muchas las casas que tenían un canario o dos en una bonita jaula, instalada en la mejor estancia. Al mediodía, con los balcones o ventanales abiertos al sol, los canarios lanzan su mejor canto. Están contentos también cuando hay bullicio familiar y contestan al dueño con gorjeos cuando se les dirige la palabra. En algunas casas tenían canarios flauta, que son los aristócratas de la especie. Ahora, aunque yo no los vea, sé que en algunos lugares continúan lanzando al aire sus mejores notas musicales.

Comprendo que los ocellaires de la Rambla hayan podido recoger miles de firmas apoyando su voluntad de permanecer en sus puestos. En todo caso, en la nueva Rambla deberían conservar un trecho, aunque sólo fuera para papagayos, periquitos y canarios, por ejemplo. Eliminar totalmente los pájaros de su sector sería como quitar las flores de los hermosos puestos frente a la Virreina.