El más listo de la clase, de Juan Neira en El Comercio
LA peripecia del candidato Bono a la Alcaldía de Madrid ha terminado como quería el potencial regidor: Gobierno y partido pidiendo al unísono que vuelva a la cancha de juego, y el ex ministro de Defensa declinando agradecido el clamor surgido en torno a su persona. El homenaje que no le rindieron los socialistas cuando abandonó el Ejecutivo, supo organizarlo ahora el interesado por el método de pronunciar frases sibilinas («a nadie le amarga un dulce») tras filtrarse a la prensa su hipotética candidatura. En apenas unos días, el prejubilado de la política, José Bono, demostró que está más en activo que los que tienen cargo y sueldo reconocido por los Presupuestos Generales del Estado.
Vaya por delante que siempre consideré a Bono el alumno más listo de la clase porque es el político español que mejor sabe llevar a la escena una estrategia de interés expresada en términos sentimentales: así atrae por igual a gente de izquierdas y de derechas. Es, con gran ventaja, el mejor comunicador de la vida pública española, por eso Felipe González, que de estas cosas sabía un rato, pensó en él para llevar las riendas del partido. La única herida en política se la propició el oportunismo de Zapatero, algo que nunca le perdonará el político manchego.
Estuvo muy hábil el presidente cuando lo incorporó a su Gobierno, porque era una forma de marcarle de cerca para que no encabezara la protesta de las comunidades autónomas que se sienten españolas ante la dispersión del modelo ideado por Maragall. Pero en sutilezas nadie vence a Bono, y aceptó el envite para luego marcharse y para que de esa forma pesara su ausencia. Ahora, con la oferta a la Alcaldía de Madrid se ha guiado por el mismo objetivo: ponerse en el centro de la escena para luego debilitar a su rival. Solana o Felipe González renunciaron a las disparatadas propuestas de convertirlos en alcalde, realizada por Zapatero, pero Bono supo sacar tajada de la invitación. En unos días, aparecieron encuestas que arrojaban un vuelco electoral en Madrid si Bono iba encabezaba la lista y, cuando toda la parroquia socialista saltaba de alegría, el ex presidente de Castilla-La Mancha dio un paso atrás. Hete aquí el ejemplo de un político que sabe declarar la guerra firmando la paz.
