EL APERITIVO
Al colega Gregorio Morán le cae bien Joan Saura. Hace tres años, más o menos por estas fechas, Gregorio publicaba en este diario un retrato del ya entonces candidato de Iniciativa per Catalunya-Verds (ICV) a la presidencia de la Generalitat, retrato en el que, entre otras cosas, decía: "Es ese tipo de hombre que uno consideraría una suerte que fuese el marido de su hija, pero al que no acabas de entender por qué habrías de votarle salvo porque no se parece a ninguno de los otros".
Hija no tengo, lo cual carece de importancia, ya que Joan Saura lleva algunos años casado o emparejado con Imma Mayol, una señora de su propio partido, teniente de alcalde del Ayuntamiento barcelonés y en parte responsable de que Barcelona sea una ciudad antitaurina, lo que no me la hace especialmente simpática. Me carga, soberanamente, que a la ciudad en la que vivo se la califique municipalmente de ciudad antitaurina o antiloquesea. En cuanto al dilema de Gregorio, aun aceptando que el candidato Joan Saura no se parece a ninguno de los otros, yo si sé por qué no le votaría.
La razón de mi negativa podrá parecer baladí y, en algún caso, una falta de seriedad en un enviado de La Vanguardia para charlar una horita con cada uno de los cinco candidatos a la presidencia de la Generalitat. Y es posible que lleven razón, pero permítanme que les diga que yo no soy una persona seria, políticamente seria (del mismo modo que se dice políticamente correcta), y mi diario lo sabe, y tal vez por eso me mandan a mí, para distraerles un ratito del tedio y de los marramiaus electorales, pero sin caer en el ja ja ja,el je je je y el ji jo ju,que tampoco es mi estilo. Yo no votaría al candidato Joan Saura porque cuando le invité a tomar una copa conmigo el martes, 3 de octubre, a la una de la tarde, el candidato pidió un botellín de agua. Eso ocurría en la terraza del Rías do Miño, un local que hay al final de la calle Almirall Cervera, en la Barceloneta, frente al mar, donde el candidato me había citado y donde éste, en vez de pedir una copa de albariño o de ribeiro, pidió un vaso de agua. Imperdonable.
Joan Saura (Barcelona, 1950) es jefe de lo que hace unos años todavía era el PSUC, el partido de los comunistas catalanes, el partido que lideraron mis amigos Antoni Gutiérrez, el Guti,recientemente fallecido; Paco Frutos, con quien hice la mili en Talarn, y el señor Rafael Ribó, con el que solía coincidir en el Flash Flash cuando el actual Sindic de Greuges era la pareja de la encantadora María del Mar Bonet. A Joan Saura no le conozco; es decir, que con anterioridad a nuestro encuentro del martes jamás había tomado una copa con él. Según leo en los papeles, el candidato Joan Saura tiene un buen currículo. En 1973 se afilia al PSUC y a Comisiones Obreras. En 1979 es elegido concejal de l´Hospitalet de Llobregat y miembro de la Diputación de Barcelona. En 1988 es elegido miembro del Parlamento catalán y cinco años más tarde se convierte en presidente de su grupo parlamentario. En 1996 es diputado por Barcelona en el Congreso de los Diputados. En el 2002 es elegido presidente de ICV y un año más tarde es nombrado consejero de Relacions Institucionals i Participació Ciutadana de la Generalitat. Joan Saura es ingeniero técnico químico industrial (a partir de ahora le llamaré cariñosamente el H2O)y es licenciado en Ciencias Económicas; jugó en los juveniles del Barça (salió en tres ocasiones al Camp Nou a defender sus colores) y actualmente practica la pesca submarina, a pulmón. Joan Saura proviene del mundo obrero: su padre, anarcosindicalista, de Lucena del Cid, un pueblo de la linde del Maestrazgo castellonés, era obrero metalúrgico, y el propio Saura entró a trabajar en Fecsa con 15 años.
Antes de iniciar nuestra conversación se ha quitado el reloj, de la firma Antonio Miró, y lo ha colocado sobre la mesa, como suele hacer cuando pronuncia una conferencia o preside una reunión de su partido. Le pregunto por esos famosos 500.000 radicales que dice haber en Catalunya. Joan Saura se ríe. "Es cierto - dice- que siempre hablo de esos 500.000 radicales. Doy esa cifra porque es la que alcanzamos en el PSUC, ahora deben ser más. Es una multitud de gente que cree en los valores de la izquierda, en la paz, en la solidaridad, en la desaparición del hambre, en la ecología... Son radicales no porque griten, son radicales porque no hacen concesiones. Son gente básicamente joven, en nuestro partido hay mucha gente joven. Y cada vez habrá más". Joan Saura hace hincapié en la ecología. "En el siglo pasado se luchaba por la Seguridad Social, por las vacaciones; ahora hay que luchar por la conservación del paisaje, para que no se viertan residuos tóxicos en los ríos, cuyas consecuencias siempre las sufren la gente más desposeída", dice. Joan Saura afirma que en los países del sur de Europa, Portugal, España, Italia, Grecia, desde el punto de vista ecológico llevamos unos 25 años de retraso con respecto a la Europa del norte, pero se muestra satisfecho por lo que últimamente se ha hecho en Catalunya. "Ecológicamente, Catalunya se halla a la cabeza de las comunidades españolas, y eso lo hemos conseguido nosotros, nuestro partido", dice.
Joan Saura es de los que cree que con el tripartito se inició un cierto cambio, pero que el verdadero aún está por llegar. Saura se ríe del candidato Artur Mas, que va al notario, que promete que pagará parte del piso a las parejas jóvenes. "¿Y a las que no puedan comprarse el piso qué les dará?". Dice que Mas está haciendo una política cada vez más de derechas, que le está ganando terreno al PP. Con respecto a Montilla, cree que podrían peligrar "dos de las ideas claves de Maragall: un gobierno de izquierdas y la independencia de ese gobierno con respecto a Madrid".
Joan Saura se expresa muy bien; es amable, simpático, algo sosillo, pero lo noto distante, muy distante. Mira disimuladamente el reloj. Cambio de tema. Le pregunto por El Port de la Selva, donde tiene un apartamento, donde se sumerge en el estío y pesca sus peces, con arpón. Pesca congrios, escorpinas, alguna que otra lubinita, sepias..." No me gusta la arena, me gusta la roca, el agua y la roca. Me gusta la Bretaña, el cabo de Gata, el cabo de Creus... El Cap de Creus m´encanta",dice. Le digo que cuando yo era niño y pasaba el verano en El Port de la Selva, mi padre solía cocinar la lubina al hinojo: le metía en las tripas unas ramas de hinojo silvestre y cuando ya estaba casi cocido le echaba un chorrito de absenta. Joan Saura me dice que a su padre también le gustaba el hinojo, gusto que él comparte - le pone hinojo a la ensalada-, pero que suele cocinar la lubina al horno con un lecho de patata, cebolla, tomate y pimientos. Confío en que se la tome acompañada de un buen vino, y no de un vaso de agua. Le pregunto si es cierto eso que leí del alcalde de El Port de la Selva, de CiU, que retiró la senyera del Ayuntamiento el día en que se constituyó el tripartito. "Sí, es cierto. Pero luego, a modo de disculpa, me invitó al acto de celebración de los 25 años de los ayuntamientos democráticos", dice.
Sé que es un lector de novela policiaca, que suele frecuentar la librería Negra y Criminal, la librería de Paco y Montse, en la calle de la Sal, en la Barceloneta. "Me gusta la novela policiaca y es cierto que suelo frecuentar esa librería. Lástima que cierre los sábados", dice. "¿Qué leo? Me gustó mucho la trilogía de Jean-Claude Izzo (Keops total,Xurmo y Soleà,Editorial Límits, Andorra) sobre Marsella. Fue una putada que se muriese tan joven". Izzo murió en el 2000, antes de cumplir 54 años. Fue durante un tiempo miembro del PC francés y el protagonista de su trilogía marsellesa, el policía Fabio Montale, es una mezcla del detective Carvalho, de Manolo Vázquez Montalbán, que era del PSUC, y del comisario Montalbano, de Andrea Camilleri, que es del PC italiano. Fabio Montale vive en una calanque marsellesa, roca y mar. A mí también me gusta mucho la trilogía de Jean-Claude Izzo. Ha transcurrido una hora, el candidato Joan Saura da por terminada la conversación, sube a un coche, acompañado de dos mozas de su equipo y se aleja de esa playa, tan cambiada, tan hermosa, a la que su padre le llevaba de niño a pescar cangrejos.

Escribe un comentario