El anuncio de la candidatura se demora y bulle la irritación en la federación madrileña.

Lo haya buscado o no, José Bono ha conseguido lastrar la campaña del PSOE a la alcaldía de Madrid y catapultar la de su amigo Alberto Ruiz-Gallardón, aunque falten siete meses para las elecciones. Después de haber dado a entender al propio Gobierno y a la dirección del PSOE el pasado martes que aceptaba la oferta que el día anterior le hizo José Luis Rodríguez Zapatero, su negativa de ayer, parece que definitiva, a presentar batalla a Gallardón cayó como una bomba en la Moncloa y en Ferraz. Yha disparado la irritación que hace tiempo late en amplios sectores socialistas, especialmente en la federación madrileña, por continuar sin candidato para las municipales de mayo.

"Nunca dijo que sí", explicaron a La Vanguardia fuentes del entorno de Bono para justificar esta nueva vuelta de tuerca a la polémica. "Las declaraciones que hizo el martes fueron interpretadas como que abría la puerta y levantaron gran expectación por no haber dado un no rotundo, pero Bono sigue pensando lo que dijo hace seis meses cuando se fue del Ministerio de Defensa: que no quiere estar en la primera línea política y que prefiere dedicar más tiempo a su familia", añadieron estas fuentes.

Bono no transmitió ayer su decisión en primer lugar a Zapatero o al secretario de organización del PSOE, José Blanco - que a primera hora de la mañana aún confiaba en que sería el candidato-, sino al presidente del partido, Manuel Chaves, más por amistad que por su cargo. "He hablado esta mañana con Pepe Bono, somos buenos amigos, y me ha manifestado que, efectivamente, no va a ser el candidato", anunció Chaves en Sevilla. Zapatero, que en ese momento asistía a un acto en Madrid con Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Rafael Simancas, guardó mutismo absoluto. Ibarra bromeó con que Bono es "sorprendente" y Simancas tragó saliva. Por parte del Gobierno, fue la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega quien tuvo que poner al mal tiempo buena cara y transmitir "tranquilidad" a los madrileños, porque, según auguró, la candidatura socialista a la alcaldía de Madrid "va a ser magnífica".

En Ferraz tampoco se quiso airear el disgusto y se dio por definitivamente cerrada la posibilidad de que Bono sea el candidato... salvo que Zapatero vuelva a mover ficha. Oficialmente, eso sí, Blanco dijo respetar la decisión del ex ministro. Para capear el temporal, fuentes del PSOE prevén que el candidato se anunciará "en días o semanas", recuerdan que los sondeos auguran que el PP perderá la mayoría absoluta y esperan que este muy negativo episodio se olvide pronto. Pero es difícil que quien finalmente sea candidato pueda despojarse del sambenito de ser el segundo plato. Fuentes socialistas descartan en todo caso que, pese a que Bono estuviera más interesado en presidir el Congreso que en optar a la alcaldía de Madrid, su confusa estrategia de estos días se deba a un tira y afloja por tal o cual cargo.

Entre tanto, crece el enfado entre las bases socialistas y muy significativamente en la federación madrileña, donde se utiliza una expresión coloquial para explicar la situación: "Estamos con el culo al aire". El que fuera primer presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, habló sin rodeos a este diario para dirigirse a la cúpula del PSOE: "¿Por qué no permiten hacer una elección interna del candidato por abajo en lugar de por arriba? ¿Por qué siempre se están ciscando en el artículo 6 de la Constitución, que establece que la estructura y funcionamiento de los partidos tienen que ser democráticos?". En su opinión, Gallardón fundamentará su campaña en el sinfín de obras que ya se dispone a inaugurar. "Mientras tanto, nuestros jefes están a otras cosas", lamentó. El ex alcalde de Madrid Juan Barranco también se mostró muy incómodo: "No existe un mirlo blanco ni un conejo en la chistera para la candidatura. Esto es una falta de respeto a los madrileños y una humillación para los militantes".