"Aviados estaríamos los alcaldes si tuviéramos que consultar con el pueblo cada vez que tengamos que tomar una decisión importante". Esta famosa frase tiene el copyright de doña Pilar Careaga de Lequerica, la famosa alcaldesa de Bilbao en época de Franco. También, dicen por Madrid, la ha hecho suya la presidenta de la comunidad Esperanza Aguirre. Y no es porque las dos disfruten de apellidos vascos.

Pues bien, Esperanza Aguirre ha protagonizado un culebrón madrileño típico que ha significado la salida de Telemadrid de otro vasco, Germán Yanke, un encantador de serpientes que dedicado al periodismo desde hace más de veinte años, supo encandilar a gentes del PNV como Pradera y Gorordo, a los socialistas, al PP y a todo quisqui que se ponga por delante. Aguirre ha acabado con su bonanza. Por ahora.

Germán Yanke trabajó en dos revistas del Ayuntamiento de Bilbao y de la Diputación Foral de Bizkaia. Después de colaborar esporádicamente en otros periódicos pasó a ser uno de los puntales de El Mundo en el País Vasco. Se fue a Madrid y fue durante unos meses director de la ultraderechista revista Época.

Yanke trabajó con Manuel Soriano en el periódico El Independiente, que dirigía en Madrid Pablo Sebastián. Después se pasó a la COPE y Libertad Digital con Jiménez Losantos. Luego le ficharon en Telemadrid y fichó a Pablo Sebastián, lo que le supuso un alejamiento de Federico Jiménez Losantos. Un dato, Yanke fue miembro del Opus Dei. Y sigue el culebrón.

Jiménez Losantos se enfada mucho con el fichaje y en primavera va donde la jefa suprema, Esperanza Aguirre para pedirle la cabeza de Yanke. Y es que el factotum de la COPE manda mucho en el PP. Pero resulta que el programa de Yanke es el más prestigioso de Telemadrid y se le retiene a pesar de las presiones.

Pero hace unas semanas, Pablo Sebastián escribió un su periódico digital una artículo durísimo contra José María Aznar. No sólo le criticaba duramente sino que apuntaba a ciertas corruptelas urbanísticas en Madrid de las que podía estar cerca el segundo de Esperanza Aguirre. Se enciende la mecha y los teléfonos móviles se quedan sin batería.

Aznar llama quejándose a Esperanza Aguirre y ésta, que cuenta con el apoyo del ex presidente del PP en su carrera hacia la presidencia del ídem, exige a Manuel Soriano la cabeza de Pablo Sebastián en bandeja de playa y con escudo condal. El vasco Yanke se niega a cesarle y Aguirre se presenta por la noche en Telemadrid en plan acoso para conseguir que sus deseos se realizaran.

La conversación transcurre tal que así:

Aguirre: "Compra usted los discursos del adversario".

Yanke: "Busco los discursos que me parecen bien" (quien me lo cuenta dice que Yanke estuvo comedido para ser de Bilbao).

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