Las palabras, las promesas políticas, se las lleva el viento y donde Bono dijo digo, ahora dice Diego y regresa a la política como un huracán con una ruidosa corte de micrófonos y cámaras de televisión escoltando sus pasos, vestido de patriota, de progresista y de fiel servidor del presidente y de su partido, para que nadie diga que su salida del Gobierno fue un punto de inflexión, de ruptura o de algo personal, ni por discrepancias con el jefe del Gobierno ni por lo del estatuto catalán.

Y no cabe la menor duda que el duelo en la alta sierra de Madrid entre Bono y Gallardón puede ser un espectáculo de primer nivel, que condicionará los resultados electorales tanto en el Ayuntamiento de Madrid como en la Comunidad donde Aguirre —hoy presa de sus escándalos urbanísticos y su ataque contra la libertad de expresión— puede ver muy pronto en peligro la escasa ventaja que la separa de la mayoría absoluta que necesita para gobernar. Esto es tan así que podría darse el caso de que Bono perdiera en la alcaldía Madrid pero que a la vez favoreciera el triunfo de Simancas en la Comunidad, por causa del ex ministro y de su tirón electoral.

Y puede incluso que para Bono la posibilidad de quedarse un año como jefe de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid, y en la compañía de su amigo Gallardón, no fuese un mal trago porque el presidente también le habrá ofrecido al manchego otro sillón: la candidatura al Congreso de los Diputados en 2008 y puede que incluso la presidencia de la Cámara, de ahí que todo parece encajar. De la misma manera que Gallardón, si gana, podrá ser también el número dos de Rajoy en la candidatura del PP en las citadas elecciones generales lo que, de cumplirse, llevaría a los dos, a Bono y a Gallardón, a los escaños del Congreso en 2008.

Y esta posibilidad de que Gallardón llegue al Congreso es lo que ha suscitado las iras contra el alcalde de la presidenta Aguirre, porque en el PP nadie da un euro al día de hoy por la cabeza de Rajoy tras la noche electoral de 2008. Y entonces el sucesor en el liderazgo del PP será un dirigente con fama de ganador y con presencia en el Congreso de los Diputados, para que no pase lo que ocurrió con Hernández Mancha cuando Fraga le ofreció la sucesión. Y Aguirre sabe que la presidencia autonómica es incompatible con la lista del Congreso —los cargos de alcalde y concejal no lo son— y por eso ha intentado derribar la candidatura de Gallardón en Madrid con malas artes y descarada deslealtad hacia su partido y compañero en la gestión de Madrid.

Ahora bien, que no se relaje Gallardón porque Bono es un candidato duro de pelar, entre otras cosas porque es un crack mediático y eso le va a ayudar. Y también porque tiene fama de patriota, católico y sentimental, lo que le estropea a Aguirre su discurso central en contra de los nacionalistas, y porque penetra con habilidad en el electorado del PP de igual manera que Gallardón —los dos son políticos transversales— sabe pescar en aguas del PSOE con su discurso centrista y de progreso cultural que tanto “asco” le producía a su compañera de la Comunidad.

Y a no perder de vista lo que va a ocurrir con los medios de comunicación. Todos los del PSOE, que son la gran mayoría, apoyarán a Bono y Simancas que contarán además con la ayuda especial de Zapatero y no digamos si para la próxima primavera de 2007 la negociación con ETA ha ofrecido algún resultado positivo. Y los del PP, los pocos que tiene y mal avenidos, divididos y hechos un lío porque 'El Mundo' es adicto a Bono y maltrata sin parar a Gallardón, y la 'COPE' de la Conferencia Episcopal insulta a diario al alcalde de Madrid. Tanto que su primer comunicador le pide a los oyentes todos los días que echen al estanque del Retiro sus votos antes de ofrecérselos al actual alcalde de Madrid. Motivo por el cual si 'El Mundo' y la 'COPE' acaban atacando al PP en Madrid, de rebote acabará también afectando de lleno a la presidenta de la Comunidad que es, electoralmente, la mas débil por su alejamiento del centro político, precisamente por su empeño en apoyar y apoyarse en los dos medios ruidosos y padrinos de la conspiración del 11-M. A ver si al final, ABC será el único diario de la capital en apoyar al PP.

Sin olvidar en todo esto que Gallardón debe terminar las obras del gran Madrid porque de lo contrario serán su tumba política e intentar un debate político y municipal en el que Bono andará perdido —habrá tortas por conseguir un mano a mano televisado—, por mas que el ex ministro y ex presidente manchego querrá llevar la batalla a la política nacional. Y, con ayuda de Zapatero, sacará a colación el discurso de la extrema derecha señalando con el dedo y con acierto a la presidenta de Madrid, mientras Simancas se iba a encontrar con un regalo inesperado, escoltado por Bono y Zapatero y a la espera de la noche electoral.

Las palabras, las promesas, las despedidas, se las lleva el viento y Bono regresa vestido de huracán. Gallardón lo espera sereno, Aguirre preocupada y Simancas encantado por que ésta —sin Tamayo y Sáez de por medio— puede ser su gran oportunidad.