La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

10 Octubre 2006

Dos apuntes de actualidad, de Alberto Piris en Estrella Digital

Turismo motorizado de lujo

Varios informativos televisados se hicieron eco de algo ocurrido la pasada semana. Unos prepotentes y posiblemente aburridos millonarios internacionales, en automóviles deportivos de muy alta gama (del tenor de unas decenas de millones de las antiguas pesetas), organizaron un recorrido de velocidad por las carreteras catalanas, procedentes de Francia. Como se trataba de lucir su maestría manejando muchos caballos de potencia, no se paraban en barras y prescindían de cualquier señal de tráfico, como si la red española de carreteras fuese un circuito de competición puesto a su exclusivo servicio.

Uno de ellos, al ser preguntado por una periodista si no se daba cuenta de que podía poner en peligro las vidas de los demás viajeros, se permitió responder “Igual que la mía”, ante la indignación de los que contemplábamos el informe. Es decir, que el peligroso sujeto entrevistado consideraba que podía jugar con la vida del prójimo del mismo modo que jugaba con la suya. ¡Lúcido argumento! Fue una pena que la entrevistadora no pudiera recordarle algún artículo del Código Penal que, de haberle sido aplicado inmediatamente, hubiera hecho pasar al desvergonzado “deportista del motor” directamente desde el mullido asiento de cuero de su Lamborghini a una celda de la comisaría más próxima, para darle oportunidad de reflexionar sobre su desfachatez.

Todos ellos alardeaban, en el hotel de lujo donde descansaban de sus proezas antes de emprender el regreso, del desprecio que sentían por las multas que les habían sido impuestas, cuyo valor, probablemente, no superaba el precio de la gasolina consumida por sus potentes motores en unos pocos kilómetros, cosa que a ellos, adinerados personajes, les traía, al parecer, sin cuidado y, en todo caso, les servía como motivo de bromas.

Cualquier automovilista español, atento a no perder puntos de su permiso de conducir, contemplaría, indignado, cómo esos privilegiados turistas cometían infracciones de tráfico que se saldaban tirando de cartera. Lo que permite comprobar algo ya sabido: las multas de cuantía fija no producen el mismo efecto en los ricos que en los pobres. ¡Como tantas otras cosas!

A caballo regalado…

Un viejo proverbio español afirma que “A caballo regalado no le mires el diente”, aconsejando pasar por alto los posibles defectos de lo que se recibe como donación gratuita.

Refrán que no parece tener validez en Marruecos, donde el gobierno de Rabat ha puesto obstáculos al regalo español de un buen número de vehículos destinados a hacer frente a la inmigración clandestina en el vecino país. Desembarcados en Ceuta, allí permanecieron más de un mes porque el gobierno de Rabat no reconoce el carácter comercial y aduanero de una frontera —la que separa Marruecos de la Ciudad Autónoma de Ceuta— por la que circula a diario un gran flujo de contrabando que beneficia a las poblaciones de ambos lados.

Es criterio político marroquí que, si se reconociera tal frontera, se estaría admitiendo implícitamente la soberanía española sobre el territorio africano. Sorprende, sin embargo, saber que la raya de Melilla sí posee servicio aduanero, sin que esto signifique que Marruecos rechace de modo distinto la soberanía española en ambas ciudades.

Los vehículos hubieron de ser reembarcados y transportados hasta Tánger en el buque de una naviera marroquí. Marruecos y España, una vez más, se han enfrentado —ahora pacíficamente— por el viejo contencioso no resuelto: la soberanía española sobre los enclaves de la costa africana. De la latente situación de tensión dan prueba los comentarios de la prensa marroquí, que consideró una victoria de su país el resultado del conflicto, y las molestias de ciertos sectores de la población ceutí, que valoraron el hecho como una cesión de las autoridades españolas a las presiones de Rabat. No sirve de consuelo saber que el delegado del Gobierno en Ceuta se alegró de que “por primera vez en 40 años ha salido de Ceuta un cargamento con destino directo a un puerto marroquí”, lo que subraya la anomalía del statu quo ceutí.

De nuevo se observa el paralelismo existente entre Gibraltar y las ciudades autónomas españolas, si no en las razones históricas que dan pie a los respectivos conflictos, sí en la situación actual concreta. Cuestiones formales, muchas veces de detalles que parecen nimios, frenan su resolución, porque subyace el problema de una soberanía discutida, a la que se suma la sospecha de una visible ambición territorial marroquí.

Cuestión esta última en la que, según se oye en algunos círculos canarios que conocieron la “marcha verde” sahariana, convendría estar alerta, no vaya a ser que se repitiese, esta vez en versión naval, desde la vecina costa africana hacia nuestro archipiélago atlántico.

Alberto Piris. General de Artillería en la Reserva. Analista del Centro de Investigación para la Paz (FUHEM).

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