EL partido disputado ayer en el Camp Nou entre las selecciones de Catalunya y Euskadi ha vuelto a poner en primer término de las reivindicaciones de ambas naciones la oficialidad de sus equipos deportivos. A ello contribuyeron los aficionados que ayer en un número importante acudieron al Camp Nou y, de una manera muy especial, los presidentes Pasqual Maragall y Juan José Ibarretxe con un marcado tono reivindicativo. Era del todo evidente que, en plena campaña electoral catalana, el encuentro iba a tener una dimensión política especial y una utilización evidente por parte de los partidos que apoyan las selecciones deportivas. Así, las presencias y las ausencias eran ayer oportunamente detalladas por todos los comentaristas de radio y televisión que transmitieron el acontecimiento. Y no deja de ser curioso que el president Maragall casi se estrenara en su cargo con su famoso y polémico viaje a Macao para ver la final de un Mundial B de hockey sobre patines en que participaba Catalunya y que uno de sus últimos actos públicos sea otro partido de su selección deportiva. El nuevo Estatut d´Autonomia abre una vía respecto a las selecciones deportivas, un tema siempre espinoso cada vez que se habla de él, pero, como dijo Maragall, habrá que encontrar vías que no colisionen, ya que es un paso que en un futuro habrá que dar.
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