Conviene que el PSOE aclare si quiere dejar a la villa de Jovellanos sin Alta Velocidad.
El tren de Alta Velocidad asturiano prosigue en lenta digestión, al tiempo que son cada vez más fundados los indicios de que Gijón puede acabar en apeadero ferroviario, y no en estación término de viajes nacionales, como lleva siéndolo desde hace más de cien años.
Vayamos por partes y comencemos por el impreciso AVE del Cantábrico, al que el PSOE asturiano acaba de referirse con palabras misteriosas. Los socialistas del norte y noroeste de España se congregaron días atrás en Logroño para celebrar su VI Cumbre y a ella asistieron el secretario general de FSA, Javier Fernández, y el de organización, Jesús Gutiérrez.
Sin demasiada pasión, por lo que narran las crónicas, salió a relucir la referida Alta Velocidad desde El Ferrol a Bilbao, para la cual pidió Gutiérrez «cuantos estudios sean necesarios, que indiquen en qué camino debe avanzarse». Por tanto, no podemos concluir si los socialistas están descubriendo o están enterrando el AVE del Cantábrico, que nació de la mano del PP (dicho sea de paso, proliferan desde hace años las cumbres sobre el Noroeste, ya sean socialistas, populares o gubernamentales, pero, mientras otras regiones galopan en el desarrollo de infraestructuras -véase Cataluña-, los finisterres norteños siguen intentando casar sus puzles, incluidas las rebajas de Alta Velocidad que a continuación recordaremos).
Pese a la flojera aludida, la definición del AVE del Cantábrico en Asturias tiene implicaciones graves que el PSOE debería despejar al menos antes de las elecciones de 2007 para saber a qué atenernos.
Por ejemplo, algunos expertos de Renfe conciben que, de ser finalmente trazado, dicho AVE sólo debería contar con tres paradas en el Principado: Oriente, centro y Occidente. Es más: apuntan a que un lugar como Llanera debería ser el emplazamiento de la estación centro, que, a su vez, sería la estación término del AVE que llegue desde Madrid. En medio de este lío de carriles, la intención del Gobierno del Principado de crear un tranvía que recorra los concejos céntricos -Oviedo, Siero, Llanera- respondería a la necesidad de dar un servicio frecuente a este último municipio que sirviera como lanzadera de viajeros del AVE hasta la capital. Todo esto forma parte del runrún que más corre por los mentideros ferroviarios. Verificarlo será imposible hasta 2008, año en el que el Ministerio de Fomento se pondrá a resolver la incógnita de cómo circulará el AVE desde Pola de Lena -fin de la variante de Pajares-, hasta Gijón. La opción de Llanera para el AVE del Cantábrico recortaría ese tramo Lena-Gijón y, además, se zanjaría con esa estación central y término la previsible disputa entre ciudades -Oviedo, Avilés, Gijón- para recibir la Alta Velocidad. Los viajeros de uno u otro AVE tomarían trenes de cercanías o tranvías para llegar a los principales núcleos asturianos.
Hasta aquí, las conjeturas, a las que no les falta cierta racionalidad. Pero veamos ahora las consecuencias. En primer lugar, esta opción le abarataría a Fomento enormemente el coste de trazado de ambos AVE. Si el del Cantábrico circulase próximo a la costa, excusamos calcular el número de túneles y viaductos necesarios, pero serían equivalentes a los que ha precisado la autovía. Y no entramos aquí a estimar cómo la alta velocidad atravesaría las ciudades de Avilés, Gijón, y, en su caso, Oviedo. Por lo que respecta al AVE de la Meseta, Fomento ya ha insinuado sus rebajas: utilizar el trazado actual de Lena a Gijón, que en realidad sería Lena-Llanera. La opción del viejo trazado es inaceptable, como lo es el AVE truncado que se construirá entre Valladolid y León.
En segundo lugar, con el diseño hasta aquí expuesto, Gijón perdería su condición de estación término y, además, no sería lugar de paso del AVE del Cantábrico. Lastimosamente, algunos cambios que Fomento ha introducido en el metrotrén y en las futuras estaciones son preparativos para hurtarnos esa condición. Todo ello está sucediendo ante la sonrisa de la alcaldesa Paz Felgueroso y con la abulia de la FSA. Repetimos: conviene clarificar antes de las elecciones de 2007 si el PSOE quiere dejarnos en apeadero de cercanías.

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