Los españoles son los ciudadanos de la UE con menor dominio de idiomas

La lengua es una vía para comprender otras formas de vida. Además, los conocimientos lingüísticos facilitan el trabajo, los estudios y los viajes por Europa y permiten la comunicación entre culturas", dice la Unión Europea. Pero aquí parece que no nos hemos enterado. Según el Eurobarómetro de 2006 Los europeos y sus lenguas,más de la mitad de los españoles, un 56%, no habla más idioma que el que les enseñó su madre.

Con todo, hay ganas de aprender. Esta primera semana de octubre han empezado en escuelas oficiales y academias privadas la mayoría de los cursos de idiomas que se impartirán a lo largo de este curso. Y las aulas están llenas. Más de un 1,1 millón de alumnos vuelve a las clases con la mejor de las intenciones. Pero el trabajo para ser competente en un idioma y el esfuerzo para aprenderlo es mucho. Un idioma como el inglés, la lingua franca del mundo y la más solicitada, no es fácil y espera de sus alumnos cinco años mínimos de estudio y un seguimiento continuado de por vida para no perder pie.

"Lo típico - explica Gemma Verdés, jefa de estudios de la Escola Oficial d´Idiomes de Drassanes, en Barcelona- es el estudiante que empieza, pero no acaba. Nosotros penalizamos más a la gente que no se presenta a los exámenes que a los que los suspenden, porque lo que se necesita es actitud. Los españoles somos conocidos en Europa por nuestro bajo nivel en lenguas, y si queremos cambiarlo necesitamos estudiantes motivados y una implicación decidida del Estado por la enseñanza".

Precisamente, la administración central apuesta también por favorecer el aprendizaje de lenguas extranjeras. El primer paso se dio con las conclusiones del Consejo Europeo de Barcelona en el año 2002, cuando los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea propugnaron la enseñanza de al menos dos idiomas extranjeros desde edad muy temprana. El segundo se dará con el currículum de la nueva ley de Educación. Se adelantará la enseñanza de una primera lengua extranjera a la educación infantil. Y cuando los niños empiecen la ESO tendrán que tener, también, la opción de aprender un segundo idioma.

Los datos que arroja el Eurobarómetro que preguntó a casi 30.000 europeos por su relación con las lenguas nos dicen que la gran mayoría de los preguntados, un 65%, menciona las clases de idiomas en el colegio como la forma en que han aprendido un idioma extranjero. De hecho, la escuela parece ser el único lugar donde se aprenden lenguas.

Según Ester Paredes, presidenta de la Federación Española de Centros de Enseñanza de Idiomas (FECEI), "para adquirir un buen conocimiento del idioma, la educación pública todavía no es suficiente y se debería exigir a todos los universitarios que supieran un idioma extranjero. Para eso, por supuesto, se tendrían que dar los medios necesarios para llegar a ser competentes. Lo que no es normal es que los alumnos lleven desde los siete años estudiando un idioma y a los 18 se den cuenta de que realmente no lo saben".

Los idiomas son importantes para fomentar la interculturalidad y el desarrollo personal de cada uno, pero en un mundo económicamente globalizado como el que vivimos resultan especialmente importantes en el aspecto profesional. Barcelona es la cuarta ciudad preferida por los ejecutivos europeos para abrir los negocios, según el informe European cities monitor de la Consultora C& W, pero una de las razones que le impiden subir más puestos en el ranking es que el dominio de los idiomas extranjeros de sus habitantes es inferior al de las otras ciudades. En Madrid lo llevan todavía peor.

´European objective´

Ramón Aspa, director de la Escuela de Idiomas de Esade, reconoce que el nivel de idiomas de los trabajadores españoles es bajo, nuestro punto flaco. "De momento, las ventajas de Barcelona en calidad de vida o en ubicación compensan este déficit, pero es un toque de atención importante y puede que en próximos años, si el problema de los idiomas no se ha resuelto, que se viva bien no sea suficiente".

El estudio de idiomas es una de las prioridades por las que la escuela de negocios barcelonesa, una de las mejores valoradas del mundo, ha apostado desde siempre. Lleva 40 años funcionando y además de enseñar a los estudiantes de Esade también ofrece cursos para todos aquellos adultos que viven y trabajan en Catalunya.

"Actualmente enseñamos inglés, francés y alemán - explica Aspa-. Valoramos empezar este año con el chino, pero nos hemos dado cuenta de que aprenderlo es demasiado difícil y puede no ser rentable el ingente esfuerzo que hay que invertir para dominarlo. Pensamos que es mejor saber muy bien inglés, porque muchas personas creen saberlo y después, cuando tienen que utilizarlo, no saben desenvolverse con seguridad. El inglés es tan importante que, por ejemplo, en el bufete de abogados Quatrecases, para quienes valoramos la competencia en idiomas de los candidatos que quieren entrar a trabajar, los que no superan el requisito mínimo (aunque sepan mucho derecho) se caen de la lista. Además, como advierten estudios del British Council, a partir del año 2010 el inglés ya no marcará ninguna diferencia a la hora de encontrar trabajo. Se dará ya por hecho que todo aquel que quiera incorporarse al mercado laboral lo domine". Está claro que nos tenemos que ponernos las pilas.

Los factores que más a menudo se mencionan como razones que desaniman al estudio de idiomas son la falta de tiempo, de motivación y el coste de los cursos de idiomas. Los horarios de las clases acostumbran a coincidir o con el trabajo o con el momento en el que se cuida de los hijos. La demanda hace difícil entrar en las escuelas oficiales y una academia privada cuesta unos 700 euros al año. Y como tanta es la presión para aprender, al menos inglés, no es extraño que los españoles se agarren a cualquier opción de conseguir una capacitación rápida y que no exija tanto esfuerzo. El éxito de un libro como Aprenda un idioma en 7 días (Edaf, 2006) del campeón y plusmarquista mundial de memorización Ramón Campayo lo demuestra. El manual lleva una cuantas semanas entre los libros de no ficción más vendidos en España y en Sudamérica está también entre los primeros.

"Lo bueno - explica Campayo- es que el libro va bien por el boca a boca y eso demuestra que a la gente que lo ha probado le ha funcionado". La obra, presentada por el mismo autor como "una auténtica revolución mundial en el estudio de los idiomas", promete que siguiendo las recomendaciones y realizando todos los ejercicios que se proponen uno conseguirá expresarse de forma fluida y eficaz en tan solo siete días de práctica; "da igual el idioma que se haya elegido". Con todo el trabajo que implica el estudio de idiomas, por siete días, quizás valga la pena probarlo.