PERSONAJE DE LA SEMANA

Manuel Lao debió lanzar algún exabrupto cuando conoció la nueva de que su grupo Cirsa no iba a gestionar el cuarto casino catalán.De otro tipo debía ser la primera palabra de su hermano menor, Juan Lao, cuando conoció la decisión de que el consorcio Atzaria del que forma parte sí iba a gestionar el nuevo complejo de Lloret de Mar. La Generalitat comunicó la noticia el jueves, que acabó trascendiendo un día después a la opinión pública. La realidad es que Juan Lao no es el único empresario que está detrás del proyecto presentado para crear el Gran Casino Costa Brava, pero sí lo encabeza y preside junto a los empresarios del juego Jaume Sanahuja, Emilio Rodríguez, Xavier González y el hotelero Climent Guitart. Y la cuestión es que el pequeño de los Lao se ha impuesto en casa a su hermano mayor, el impulsor de uno de los mayores grupos empresariales del juego en todo el mundo. El morbo estaba servido de antemano, y por todas partes: a las coincidencias familiares en dos ofertas muy diferentes se debía agregar la coincidencia temporal de una enconada contienda electoral a menos de dos semanas vista. Y por todos lados Juan Lao ha ganado la batalla. Para muchos, especialmente para aquellos que lo conocen más de cerca, será contemplado como un desquite a lo que ocurrió hace 11 años cuando decidió forzar su salida de Cirsa y, por tanto, obligar a su hermano a que le comprara su paquete de acciones.Juan optó por mantener las buenas relaciones familiares pese a que no comulgaba con la estrategia internacionalizadora de Cirsa, exitosa después, por la que había apostado Manuel. Ahora, explicaba recientemente, se sienta junto a su hermano en las comidas familiares sin ningún tipo de problema. Claro, que hasta ahora, Juan sólo había sacado de su competitivo hermano los 120 millones de euros en los que el sector valora el precio de aquellas acciones. Pero habrá más comidas.

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