Las ONG acusan a la Unión Europea, EE. UU. y Canadá de ser "el Ikea del armamento mundial".
Si no podemos vender armas enteras, las vendemos por piezas".
Así de sencillo es para las empresas armentísticas saltarse las regulaciones sobre los productos ya acabados.
Lo que hacen es producir por componentes y exportarlos. Así, si la UE mantiene un embargo de armas contra un país porque viola los derechos humanos o se encuentra en medio de un conflicto, es fácil burlar este código de conducta.
China, sin ir más lejos, a la que Estados Unidos y Canadá se niegan a vender helicópteros de ataque, ha podido producir su nuevo helicóptero de ataque Z-10 gracias a las piezas y la tecnología de la empresa británicoitaliana AugustaWestland, de la canadiense Pratt& Whitney Canada, de la estadounidense Lord Corporation y de la franco-alemana Eurocopter. Es más: China ha podido vender helicópteros de ataque a países como Sudán, que se encuentra bajo un total y completo embargo de armas de la UE y un embargo parcial de la ONU. Lo que se ha armado al final es un helicóptero chino o sudanés.
"Las empresas de armamento son globales, pero las normas sobre armas no lo son, y el resultado es que se está armando a regímenes abusivos. Europa y Norteamérica se están convirtiendo en el Ikea del armamento, en un gran supermercado del hágaselo usted mismo,pero con armas, que suministra piezas para que quienes cometen abusos contra los derechos humanos las monten en casa", señala Arián Arpa, directora general de Intermón Oxfam. Las ONG advierten de que durante años se ha regulado a nivel mundial lo referente a armas químicas y nucleares y, en cambio, "no hay normativas sobre las convencionales, las que causan la mayor parte de muertes en conflictos armados".
El informe Armas sin fronteras. Por qué el comercio globalizado requiere controles globales,elaborado por Amnistía Internacional, Intermón Oxfam y la Red Internacional de Acción contra las Armas (Iansa), saca a la luz estos y otros escándalos del mercado global aplicado a la industria del armamento. Una de las cifras de este estudio que más ha preocupado a las ONG es que se calcula que el gasto militar de este 2006 alcanzará una cifra sin precedentes que supera el récord alcanzado en el momento cumbre de la guerra fría: 1,6 billones de dólares, lo que representa 15 veces más de los que se invierte en ayuda humanitaria en todo el planeta.
El negocio es, como mínimo, boyante, y la guinda la ponen los estados con su falta de transparencia. Así, con ese informe sobrevolando sus cabezas, inician esta semana los delegados de la ONU su periodo anual de sesiones sobre control de armas. A finales de octubre ha de tener lugar una votación histórica que dé luz verde a un inicio de conversaciones en torno a un tratado internacional sobre el comercio de armas. Y mientras se debate si se planta la semilla de algo que en el futuro puede ser un tratado que tal vez florezca y evite no sólo el comercio del arma, sino de sus componentes y sus municiones, las lagunas que expone el informe Armas sin fronteras causan estragos. Cada minuto muere una persona a causa de un arma ligera. Países enteros asolados por un conflicto no ven posibilidad de desarrollo.
"Los fabricantes de armas de laUE- explica Rebeca Peters, directora de Iansa- no tienen que sacrificar sus beneficios en aras de unos principios: pueden limitarse a subcontratar. Por ejemplo, la austriaca Glock podrá eludir el código de conducta de la UE en materia de exportación de armas enviándolas desde su fábrica brasileña". El informe detalla que las armas se montan bajo licencia en países como China, Egipto, India, Israel y Turquía, y que terminan en destinos como Colombia, Sudán y Uzbekistán, donde han sido utilizadas para matar y desplazar a civiles.
Para acabar de complicar la paz, la tecnología que revoluciona el sector del armamento es a menudo la misma que se usa en artículos domésticos y que frecuentemente no está regulada. Por ejemplo, los procesadores de señal digital de DVD pueden encontrarse en los sistemas de dar en el blanco de los misiles de aviones de combate. "Lo que el mundo necesita - concluye Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional- es un tratado internacional que sea efectivo y detenga el flujo de armas hacia quienes cometen abusos contra los derechos humanos".

Escribe un comentario