La selección de empresarios para la reunión con Zapatero y Blair escenifica, según el PP, a «los amigos del poder».

¿Y por qué a mí no? Es la pregunta de estos días entre la alta clase empresarial y financiera de España. El pasado día 4, sólo diez empresarios y banqueros elegidos de la crème española tuvieron acceso al hotel Santo Mauro de Madrid a un selecto desayuno con el primer ministro británico, Tony Blair y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Y entre ellos figuran algunos de los que se considera más próximos al Gobierno. Los asistentes fueron los siguientes: el presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, el de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, el de Telefónica, César Alierta, qu el de Ferrovial, Rafael del Pino; el de EADS-Casa, Francisco Fernández Sáinz; el del Santander, Emilio Botín; el de Sacyr Vallehermoso, Luis de Rivero; el de Indra, Javier Monzón; el de Abengoa, Javier Benumea y la responsable del grupo Antolín, Elena Antolín.

La organización no correspondió al Consejo Superior de Cámaras de Comercio o a la patronal CEOE, sino a la oficina económica de Presidencia del Gobierno que dirige Miguel Sebastián.

La razón, según fuentes gubernamentales, es que Blair y Zapatero querían reunirse con empresarios de elite para preparar una iniciativa conjunta en favor de la investigación y desarrollo en el propio Consejo Europeo. El plan inicial era reunir a todos en el parque tecnológico de Málaga, considerado puntero en España. Moncloa elegía a una decena de empresarios de España y Downing Street, de Reino Unido sin representantes de patronales. El primer criterio de selección, según la versión monclovita, fue escoger a grandes empresas españolas con presencia en ese área malagueña.

Esa es la razón de que, además de las grandes, fueran invitados los responsables de Isofotón -especializada en energía solar- , Abengoa y el grupo Antolín -auxiliar de automoción-. El segundo, era invitar a entidades con interés en Reino Unido, por lo que no podía faltar Del Pino, Alierta o Botín, según Moncloa. Botín incluso se organizó un fin de semana andaluz previo.

Pero todo se truncó. Blair señaló que no podía ir finalmente a Málaga. Algunos como Entrecanales, se alegró, porque también tenía problemas para ir a Málaga. Otros no pudieron ir en ningún caso. Es el caso del presidente de Repsol YPF, Antoni Brufau, el consejero delegado de Zara, Pablo Isla -que ha logrado mejorar relaciones con el Gobierno al representar a Amancio Ortega- o el de Isofotón, Alvaro Ybarra. Había que sustituirlos. Entraron Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola está presente en el parque malagueño, aunque apenas tiene intereses en Reino Unido) y el presidente de Sacyr que opta a adjudicaciones aeroportuarias en Londres. Pero no fueron invitados el presidente de Iberia, Fernando Conte, (vinculada a British Airways) ni el presidente del BBVA, o el presidente de Endesa, Manuel Pizarro, entre otros. Fue Sánchez Galán el que planteó en el desayuno la necesidad de avanzar en el mercado europeo energético y en quejarse de la regulación actual. No en vano está intentando una fusión con Unión Fenosa que no es posible con las actuales reglas de competencia.

En el PP, en CEOE o en otras empresas marginadas ha despertado muchas suspicacias la selección monclovita y en La Gaceta les llaman la Armada invencible. «Son sobre todo los amigos del poder», afirma Vicente Martínez-Pujalte (PP). Del Rivero fue apoyado por Moncloa en 2005 en su intento de asalto al BBVA en contra de Francisco González -que no fue invitado al desayuno-. Entrecanales ha entrado en Endesa como contrapeso al grupo E.ON y con apoyo oficial.

Al margen de la polémica, el desayuno fue bien. Botín no tuvo problema, por ejemplo, en hablar después de empresarios de menor fuste antes de abogar por la promoción europea de la educación y la investigación si quiere competir con EEUU. El moderador fue Sebastián.y del lado británico figuraron representantes de Diageo, British Airways, Bupa, Vodafone, Barclays, British Petroleum y British Telecom.

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