Dicen que la justicia está politizada: qué va, lo que está es garzonizada. Nuestro juez estrella por antonomasia está cumpliendo con creces las expectativas que había levantado su regreso de Nueva York. "¿Qué callo pisará esta vez?", se preguntaban tirios y troyanos, porque ambos saben que ninguno puede contar cien por cien con él, aunque haya líneas de actuación del magistrado que a veces coincidan punto por punto con los deseos ora de tirios, ora de troyanos.

"Vuelven ustedes a los peores tiempos del felipismo", le dijo Rajoy a Zapatero en la sesión de control del Congreso, y es verdad que estos días el juez ha vuelto a ser protagonista de grandes titulares y de apasionados editoriales que nos devuelven a los últimos años de presidencia de González, cuando Garzón pasó de ser fichaje estrella de los socialistas a convertirse en azote del gobierno a cuenta de los GAL. Antes había sido azote de narcotraficantes, y después lo sería de ETA y Batasuna. ¿Contra quién hace restallar ahora su látigo Garzón?

Es llamativo que finalmente haya pedido amparo al Consejo General del Poder Judicial. Su presidente, Francisco Javier Hernando, decía ayer que Garzón tiene suficiente "entidad" como para no dejarse intimidar por diputados como Jaime Ignacio del Burgo o vocales como José Luis Requero, y mucho menos por las campañas de desprestigio mediático. Hasta ahora, ha aguantado el tipo incluso cuando sentía en su nuca el odio y las amenazas de los narcos gallegos, de los militares chilenos y argentinos, de los sicarios de los GAL, de los pistoleros de ETA. Le conoce medio planeta, y el número de entradas que aparecen en Google si se teclea su nombre supera el millón. ¿Por qué es ahora cuando pide refuerzo moral? ¿Quizás para dejar que se retrate el CGPJ?

En los últimos días, Garzón ha conseguido, por una parte, asestar un duro golpe a los especuladores sobre la trama conspiratoria del 11-M, al sembrar las dudas sobre si el informe del ácido bórico fue manipulado o "fabricado"; aún a costa de ser declarado incompetente para estas diligencias. Por otra, ha exonerado al PSOE y a su jefe de seguridad, Fernando Mariscal, de una acusación tan grave como es alertar a ETA de una inminente operación policial. Dos actuaciones que suponen un revolcón para quienes, a través de la plataforma conservadora España y Libertad, y a través del sindicato Manos Limpias, han impulsado sendas investigaciones judiciales. Los socialistas pueden respirar tranquilos… de momento, porque Garzón puede resultar imprevisible en un momento tan delicado como el que se avecina en torno a las conversaciones con ETA.

Es el propio magistrado el que narra en su libro Un mundo sin miedo como en 1989 tuvo un encontronazo con el entonces ministro de Interior, José Luis Corcuera. Baltasar Garzón vino a decirle al ministro que, puestos a pisarse los callos, él podría ordenar que no despegara el avión en el que Eugenio Etxebeste Antxon y compañía iban a viajar a Santo Domingo, tras el fracaso de las conversaciones de Argel. El juez tuvo redactada esa orden que no llegó a cursar, no explica por qué. Y por eso, porque existe la memoria, tirios y troyanos tienen argumentos de sobra para temblar ante Garzón, de nuevo en acción.

La juez instructora El juzgado de instrucción número 35 de Madrid es el que deberá investigar la presunta falsedad del presunto informe sobre el ácido bórico: su propia existencia, quién lo encargó, quién lo modificó… La titular es candidata a vocal del CGPJ por la Asociación Profesional de la Magistratura, mayoritaria y conservadora, lo que ha dado pábulo a todo tipo de comentarios sobre una instrucción "contaminada".

El órgano de resonancia Lo cierto es que el órgano de gobierno de los jueces ha reproducido la pelea de gallos con la que PSOE y PP nos tenían entretenidos, por un lado, y los medios de comunicación, por otro. Era cuestión de tiempo que los jueces entraran en el ring, pero ellos mismos deberían replantearse la imagen que dan no como árbitros judiciales, sino como estómagos agradecidos a quienes les nombraron. El problema es que nadie da con fórmulas alternativas para formar ese Consejo.

España y Libertad Además de denunciar en los juzgados el famoso informe del ácido bórico, la plataforma España y Libertad ha presentado denuncia ante la fiscalía Anticorrupción contra Rubianes y contra Gallardón, por malversación de fondos públicos y/ o fraude en la contratación pública. La plataforma se basa en informaciones de prensa, que apuntaban a una posible indemnización a Rubianes por cancelar su obra Lorca eran todos en un teatro municipal.