En algún tiempo el PNV tenìa burukides que observaban las cuestiones penitenciarias. En algún tiempo el PNV sabìa lo que había. El Gobierno Vasco tampoco andaba descalzo. No es ningún secreto porque está en las hemerotecas. Era lo normal en nuestro País, pero desgraciadamente para los vascos, parece que en estas cuestiones, como en otras , el nacionalismo ha perdido brújula y guías.
A pie de calle la reivindicación del Gobierno Vasco reclamando la transferencia de instituciones penitenciarias, y argumentada entre otras cosas, como herramienta favorecedora en sus manos del misterioso proceso que presuntamente está en marcha, ha calado fácilmente en una población muy sensibilizada con el problema.
Sin embargo, vaya torpeza política, y cuánto desconocimiento legal.
Los reclusos de ETA no dependen en última instancia de la Dirección de Instituciones Penitenciarias. En virtud de los pactos antinacionalistas PSOE-PP en tiempos de Aznar, ambos promovieron cambios legislativos para que los internos de ETA dejaran de depender de los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria ordinarios (esto es, como su “juzgado natural”). Se creó ad hoc el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, órgano dependiente…..de la Audiencia Nacional (?), cuya jurisdicción alcanza in personam a los presos de ETA, se encuentren en Martutene o en Ceuta.
Reclamar la competencia de Instituciones Penitenciarias, y su ulterior transferencia, significa que serían transferidas físicamente las cárceles y su gestión. Como en su dìa se “transfirió” Justicia : construya, mantenga y dote usted los juzgados y audiencias, que yo, el Estado, sigo controlando la situación.
En cualquier caso, hubiera sido neutra la reivindicación si se hubiera explicado como un intento de mejorar en general la vida penitenciaria de los reclusos. Pero nos han vendido que era para favorecer el proceso.
Lo que en la práctica le quedaría en el mejor de los casos al Gobierno Vasco seríaa la gestión penitenciaria de los delincuentes comunes. Si bien las juntas de régimen interno de cada uno de los centros penitenciarios seguiría dependiendo de la dirección de cada cárcel, e incluso si en el mejor de los casos, esa dirección dependiera del Gobierno Vasco, la jurisdicción del mencionado Juzgado Central Penitenciario, a instancias de la Fiscalía de la Audiencia Nacional o incluso de oficio, enmendaría la plana a esa administración en todo lo referente a los presos de ETA, como clasificaciones de grado, remisión y cumplimiento de condenas, permisos, excarcelaciones etc.etc.etc.
Puede haber algún cojo que ahora diga que también esto estaba previsto. Si a la reivindicación de la transferencia en sí, hay que añadir la exigencia de la reforma legal pertinente y que el Gobierno Español liquide un órgano jurisdiccional de nueva planta, cuando el PSOE ya ha reiterado su negativa a reforma legal alguna (como en lo relativo a la ilegalización y otras cuestiones), es que ni el Gobierno Vasco ni el PNV saben todavía con quién están jugando.
Pero existe además otra razón que denota cierta torpeza general en la reivindicación que la portavoz Azkarate nos explicará. Si existe un ranking de transferencias a conseguir, y si la tortuosa senda de las transferencias es el camino que definitivamente el PNV pretende retomar políticamente frente al Estado Español, es la competencia de instituciones penitenciarias la que, precisamente, debiera figurar en último lugar. Por pragmatismo.
La cuestión penitenciaria es para cualquier administración un marrón. Un MARRÓN con mayúsculas. Una fuente continua de conflictos y disgustos, un medio en el que empezando por los “usuarios”, nadie está satisfecho. Ni reclusos, ni familiares, ni funcionarios, ni sindicatos, ni asociaciones ; con mala prensa y expuesto a mil incidentes de los que sistemáticamente la administración sale mal parada por bien que se gestione. La parcela de administración que por definición es más ingrata.
Me sorprende que el PSOE haya fallado semejante golazo a portería vacía, y haya dicho que "no" a transferir a los vascos la administración de manguis y chorizos, dicho sea con todos los respetos.

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