Pequeños gestos, dirigidos personalmente por el monarca alauí, indican la intención de cambio en Marruecos. Por primera vez aparece una mujer en la extensa lista de nuevos gobernadores, designados recientemente por el rey Mohamed VI para que le informen de forma directa sobre lo que ocurre en la zona atribuida.

Fauzia Imanssar, de 55 años, ha sido nombrada gobernadora de las circunscripciones de Ain Chok, una zona importante al sur de Casablanca en la que está ubicada la Universidad Hassan II.

Eficaz y responsable, Imanssar es así recompensada por su labor desde 1986 en la dirección de la Agencia Urbana de Casablanca, donde viven más de 4 millones de habitantes, y en la misma institución en Rabat, donde previamente ocupó el cargo de jefe del departamento de Asuntos Jurídicos.

Implacable ante los posibles especuladores que han intentado beneficiarse durante los últimos años del boom urbanístico de la capital económica del reino alauí, donde existe un problema casi imparable de crecimiento de barrios de chabolas provocado por el éxodo rural, la gobernadora de Ain Chok no ha cedido a presiones y ha logrado alcanzar un puesto que sólo ha sido posible en el país magrebí a partir del siglo XXI. De origen sureño, nació en la ciudad costera de Essauira, se especializó en Comercio y Administraciones Públicas.

A los 41 años empezó a trabajar en el Ministerio de Hacienda, donde su excelente rendimiento le permitió ascender a inspectora superior en cinco años.

En la gran wilaya (región administrativa) de Casablanca hay 13 gobernadores. Fauzia Imanssar es una de ellos, uno de los tentáculos que el rey Mohamed VI tiene por todo el país para enterarse de todo de primera mano y mantener un vía de comunicación al margen de las autoridades locales.

Con este primer y sorprendente nombramiento, el monarca pretende afianzar su labor a favor de la igualdad entre los sexos. Más de dos años después de la reforma del Código de Familia (en el que la mujer ha dejado de ser considerada como una menor de por vida), las dificultades en su aplicación y el rechazo social hacia alguno de sus artículos (como la nulidad de la tutela) han cuestionado la revolucionaria decisión de Mohamed VI, con la que pretendía desmarcarse del papel sumiso impuesto a las mujeres durante el reinado de su padre, el rey Hassan II.

En una encuesta oficial reciente sobre la imagen de la mujer entre los ciudadanos marroquíes, sigue habiendo, a pesar de las progresistas intenciones de Mohamed VI, algunos datos significativos que indican que el cambio de mentalidad aún está lejos. Según el Alto Comisionado de Planificación, el 24 por ciento de los marroquíes considera inaceptable que la mujer trabaje, porque cree que "su lugar está en la casa". Sólo la mitad de los que aseguran conocer el nuevo Código de Familia hace una evaluación positiva de él. Y cuando se cuestiona la libertad de la mujer, en concreto si ésta puede ir vestida como quiera en los lugares públicos, el 88 por ciento de los hombres está en contra de otorgarle esta libertad. Una postura que también es respaldada por el 67 por ciento de las mujeres.