Estamos ante el estreno de la cultura catalana en Frankfurt. Hoy Ferran Mascarell tendrá su primera actuación. Al menos, a quien le ha caído esa primera responsabilidad es un conseller que suda cultura. No hay que explicársela. Y lo digo por todos los consellers de la democracia, a excepción de Max Canher. El recorrido iniciado por Alex Susanna (decente es recordarlo hoy) debe demostrar que las cosas se han hecho bien. No soy optimista. Esa es una característica de nuestra cultura. Los tres actores de la actuación de hoy son excepcionales. Conozco a los tres. Anna Soler-Pont, comisaria del programa, Emili Manzano, director del Ramon Llull y Ferran Mascarell, pero intuyo que existe entre ellos poco deseo de trabajar en fusión. A eso le añadimos el desgaste que supone tener que explicar a unos y a otros que la cultura de Cataluña está representada en dos idiomas. Mientras, como hoy informamos, el megaproyecto editorial catalán se debate entre las flechas del poder. El río siempre revuelto. Menos mal que los creadores van a la suya.Por ellos, al final todo saldrá más bien que mal.
alex.salmon@elmundo.es
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