Las ambiciones de Citigroup en Europa disparan la cotización de BBVA, de M. Á. Patiño en Expansión
Todo el mundo da por hecho que tarde o temprano BBVA moverá pieza en el complicado tablero de la concentración bancaria. Pero, de momento, los que más partido están sacando son los accionistas. Ayer, BBVA subió un 2,38% –su mayor revalorización desde el 24 de julio–, y volvió a marcar máximos históricos, en 18,5 euros por acción.
El espectacular repunte hizo que superara el anterior récord, marcado hace apenas unas semanas. El combustible que alimenta la escalada es el mismo. La entidad figura de forma recurrente –tan recurrente que ya nadie está tranquilo– como protagonista de posibles movimientos bancarios a nivel mundial. Lo único que cambia son el resto de fichas del tablero.
El mercado se hacía eco ayer de una información del diario francés La Tribune en la que se mencionaba que el banco británico Barclays, los franceses BNP Paribas y Société Générale (SG) y BBVA podrían ser presas potenciales del gigante estadounidense Citigroup. Esta entidad tiene en Europa una de sus grandes asignaturas pendientes en banca minorista, aunque ha venido posicionándose en segmentos como el crédito al consumo y las tarjetas.
Citigroup habría encargado recientemente a un gabinete de abogados que explore las posibilidades de desplegarse en Europa. En principio, y aunque sólo sea por razones de cultura empresarial, con quien más encajaría sería con Barclays. Esta entidad subió ayer en bolsa un 1,85%, hasta los 689,5 peniques por acción.
Citigroup es, junto con el también norteamericano Bank of America, el mayor banco por capitalización en el mundo, con más de 194.000 millones de euros cada uno. De Citigroup, al igual que de Bank of America, siempre se ha esperado que en algún momento aterrice con alguna gran compra en el mercado europeo, y dentro de éste, en el mercado español.
El interés por España
El interés por España sería tanto por el potencial de este mercado como por la ventana que supondría de cara a Latinoamérica. En el último año, y sobre todo en los últimos tres meses, se han intensificado los rumores sobre posibles transacciones de BBVA, unas veces como comprador –Lloyd’s–, otras como fusión entre iguales –Société Générale, ABN Amro–, y otras como posible presa –de su gran rival, Santander, de HSBC y ahora de Citigroup–.
La visión de BBVA como protagonista en el puzzle internacional bancario ha ido cogiendo cuerpo sobre todo desde que el pasado año tuvo que desistir de su intento de compra del italiano BNL, algo que le obliga a mover ficha. El propio Francisco González, presidente de BBVA, afirmó a mediados de septiembre que el grupo había recibido “muchísimas aproximaciones”.
Desde que desistiera de la compra de BNL, BBVA ha conseguido sacar adelante la compra de Texas Regional y State National, en Estados Unidos, pero no una gran operación que multiplique su capitalización. La capitalización es considerada por la dirección del banco –sin accionistas de referencia– como el gran escudo para defenderse de una opa.
González, en su día –en la junta de 2005– llegó a cifrar en un 30% la prima que tendría que pagar otro banco para hacerse con BBVA. En ese momento salía una cifra de 60.000 millones. Justo lo que vale ahora. Si se aplicara la misma hipotética prima marcada por González, cualquier comprador debería poner encima de la mesa no menos de 80.000 millones ahora. Una operación así sólo podría ser abordada, en el mejor de los casos, por los dos líderes americanos o por HSBC, que vale 165.000 millones. La pregunta es con quién encaja más.
Sinergias de México y Brasil
Además de España –donde Citigroup y HSBC apenas tienen banca minorista–, BBVA tiene otra joya: su presencia latinoamericana, especialmente en México, donde controla el primer banco (Bancomer). México, junto a Estados Unidos, aporta ya más beneficios a BBVA que la banca minorista en España. Además de México, BBVA está presente en otra docena de países latinoamericanos, con Argentina (Banco Francés) y Perú (Banco Continental) como algunos de los grandes bastiones.
Tanto HSBC como Citigroup tienen presencia en Latinoamérica, pero a mucha distancia de los dos grandes grupos financieros españoles. El gran baluarte de Citigroup es Bancomex, segunda entidad, por detrás de Bancomer, en México. Más complementaria con BBVA sería la red de HSBC en Latinoamérica. HSBC es muy fuerte en Brasil –donde BBVA sólo tiene una pequeña participación en Bradesco– .
El grupo británico controla allí Banco Multiplo, creado en 1997 y que dispone de 1.600 oficinas, más que las que HSBC tiene en México –1.400 sucursales–. HSBC, a pesar de que está presente en México desde 1970, y de que apostara fuerte a partir de 2000 con compras como la de Banco Nacional de la República y Bital, no ha conseguido pasar del cuarto lugar del ránking bancario del país. Fuera de Latinoamérica, la otra obsesión de BBVA ha sido Estados Unidos.
La compra este año de Texas Regional y State, –que quedará completada a finales de este año o principios del próximo ejercicio, ha situado a BBVA como la cuarta entidad con más poder en Texas de entre los bancos regionales en este estado americano.
En Estados Unidos, HSBC es fuerte en Nueva York, con 400 oficinas, donde BBVA no está.
También en Florida, Pensilvania y Oregón, donde BBVA no tiene presencia. Es una situación muy distinta a la de Citigroup, que como primer grupo norteamericano está en todo el país, e incluso es un protagonista destacado en Texas. Allí compró en 2005 First American, que le añadió 106 oficinas a su red, casi tantas como las que ha conseguido BBVA con Texas y State.
