EL PROCESO DE AUTONOMÍA DEL ULSTER

Una comisión independiente dice que la estructura militar del IRA ya no existe.

Han transcurrido doce años desde el primer alto el fuego del IRA, pero finalmente ayer llegó la certificación oficial de que el fin de la violencia es irreversible y la banda no podría regresar a la lucha armada ni aunque quisiera. Ha dejado de adquirir material bélico y reclutar soldados,ha desmantelado sus estructuras militares, ya no amenaza a sus víctimas ni considera "blancos legítimos" a las fuerzas de seguridad. La conclusión sólo puede ser una: esta vez sí que "la guerra ha terminado".

El cese de la violencia era ya desde hace años una realidad en Irlanda del Norte, que atraviesa un boom económico impulsado por la paz política y cuyas nuevas generaciones se desentienden de las batallas tribales y atávicas de sus mayores. Los coloristas murales de la Shankill Road siguen siendo parte del circuito turístico, pero el pulso de Belfast está en los centros comerciales, los cines y pabellones deportivos donde se reúnen los adolescentes, en vez de dedicarse a quemar coches o tirar cócteles molotov. Ahora una comisión independiente ha puesto el sello a esos cambios, proclamando que no hay marcha atrás posible. Los troubles son historia.

La declaración de ayer fue como maná caído del cielo para Tony Blair por un doble motivo: en parte porque eclipsó el gran momento de David Cameron en el congreso conservador de Bournemouth, y sobre todo porque sienta las bases para un acuerdo entre republicanos y unionistas cara a la reanudación del parlamento autonómico de Stormont, y un gobierno de coalición entre el Sinn Fein (que era el brazo político del IRA) y los protestantes del reverendo Ian Paisley. Al menos ésa es la teoría.

Más que las proclamaciones lógicamente eufóricas de Londres y Dublín, lo más significativo de ayer fue la prudente reacción de Paisley, el octogenario ogro de la política norirlandesa y futuro primer ministro del Ulster si se suscriben los compromisos necesarios. Mucho más conciliador que en anteriores ocasiones, dijo que "el progresivo abandono de las estructuras terroristas por parte del IRA y la reducción de sus actividades paramilitares y criminales demuestran que nuestra presión está dando resultado". Sin embargo, no se comprometió a nada y expresó la sospecha de que el movimiento republicano se halla detrás del asesinato del espía británico Denis Donaldson, en abril.

El informe de la comisión independiente, presidida por lord Aldardice y cuyos cuatro integrantes representan al Ulster, la República de Irlanda, Gran Bretaña y Estados Unidos, aporta una aureola de optimismo a la cumbre de la semana que viene en Escocia para concluir el proceso de paz con un plan para el gobierno compartido. Downing Street ha dado de ultimátum el 24 de noviembre para la reanudación de las instituciones autonómicas o bien su suspensión definitiva, y también de los sueldos y prebendas que proporcionan una vida privilegiada a los políticos de la provincia. La amenaza definitiva de Blair es avanzar hacia un cogobierno con Dublín, algo que es anatema para los protestantes.

El informe no son todo rosas para el IRA, ya que confirma lo que todo el mundo sabe en la provincia: que integrantes de la organización siguen dedicándose a actividades criminales y mafiosas como la extorsión, el contrabando y el fraude, y que los asaltos y palizas no han desaparecido. La conclusión de los observadores independientes es que esos delitos se cometen a nivel individual, sin el beneplácito del movimiento republicano.

"Tocamos el acuerdo final con la punta de los dedos", proclamó un Blair eufórico que tan sólo horas antes había animado al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, a avanzar con paciencia y determinación por la senda de las negociaciones para poner fin a la violencia en el País Vasco. "El IRA - dijo- ha hecho lo que le pedimos que hiciera, ha abandonado el terrorismo de un modo irreversible, y ahora se trata de poner punto final al proceso". Para ello pidió a "todos los partidos" - un mensaje a los unionistas de Paisley- que "cumplan con sus responsabilidades históricas".