La revista Esquire la ha elegido la mujer viva más sexy, algo que no hacía falta que nos lo aclarara ninguna publicación, porque algunos habíamos llegado a la misma conclusión mucho antes sin recurrir a las encuestas. Scarlett Johanson, la musa de Woody Allen, que deslumbró en Match Point y a la que pronto veremos en el papel de una periodista novata en Scoop,es la portada de noviembre de la popular revista estadounidense. La actriz, de tan sólo 21 años, tiene la cabeza tan bien amueblada como su cuerpo, como lo demuestra no sólo la cámara de Cliff Watts, que la ha fotografiado en ropa interior y con una bata blanca, sino también sus declaraciones al entrevistador. Sus irónicas respuestas nos enseñan más cosas de ella que los propios retratos de estudio.

¿Qué ha dicho Scarlett al periodista? Pues poco más o menos lo mismo que al lector: que si tan pendiente está (estamos) de su fisiología, por qué no le preguntamos por su cerebro, su corazón, sus riñones y su vejiga. El descaro de la actriz es una de sus cualidades, pero ése no resulta un fenómeno nuevo. Esta mujer con cuerpo de guitarra está en las antípodas de otras damas de Hollywood, obsesionadas con su delgadez, que parece ser el patrón enfermizo del éxito en la moda y el cine. Ella ha repetido a quien la quiera escuchar que está en desacuerdo con los cánones que imponen estas industrias, que tienen bajo constante presión a muchas de sus compañeras. Yha propuesto como alternativa a tantas dietas adelgazantes la comida sana, el ejercicio físico y una vida equilibrada.

Cuatro meses ha estado Esquire recogiendo los votos de sus lectores, manteniendo el resultado final en el más absoluto secreto, como si se tratara del valor más en alza del Nasdaq o de las intrigas contra Rumsfeld de los colaboradores de Bush. La elección de Scarlett, que no ha puesto inconveniente en posar ligera de ropa para demostrar lo saludable de su cuerpo, tiene el aspecto positivo de reconocer la sensualidad de un aspecto sano, con masa corporal suficiente como para desfilar en la Pasarela Cibeles.

Lo bueno de Scarlett es que sus curvas corporales resultan tan atractivas como su cerebro y que las mujeres que la vean como referencia encontrarán en ella un modelo de belleza fisiológica y de atractivo psicológico. El ejemplo de una mujer cuyo encanto es tanto la forma como el fondo, el continente como el contenido. En el fondo, viendo la colección de fotografías de Watts, que están colgadas en la página web de Esquire en internet, uno tiene la sensación de que ella ha querido distraernos con sus lencerías para soltarnos a la cara que detrás de este sujetador de Calvin Klein hay vida inteligente.