¡Váyase, señor Marquínez!, por higiene pública, de Agustín Iglesias Caunedo en La Nueva España
«Declarado improcedente el despido de un jefe técnico que apoyó en un concurso la oferta más baja» (La Nueva España, 3 de octubre de 2006, página 49)
Una sociedad presidida por Jorge Marquínez despide de manera improcedente a un técnico porque defendió que una obra se adjudicase a la oferta más barata. Así se las gastan los socialistas y, en particular, el señor Marquínez, al que le debemos las cloacas de los ríos Gafo y Nora, la falta de conexión a la red de los depósitos del Cristo o el recorte del suelo disponible en el polígono de Olloniego, entre «otros regalos».
El señor Marquínez adjudica la oferta más cara y despide a quien se cruza en su camino tratando de defender el principio de legalidad, la ley de Contratos del Estado y los intereses públicos.
Ya lo hemos dicho alguna vez y lo vamos a repetir: ¡Váyase Marquínez!, por higiene pública.
Por cierto, en el Ayuntamiento de Oviedo las ofertas se adjudican a la obra más barata.
Un dirigente de la UGT de Avilés proclama a los cuatro vientos que el presidente del Puerto de Avilés, señor Ponga, ex alcalde de Avilés y ex delegado del Gobierno, prevarica e infla el precio de las obras que se están haciendo en el puerto de Avilés. No lo digo yo, lo dice el secretario de la federación de transporte y del mar de UGT.
En Sogepsa se adjudican las obras reservándose el consejo de administración el 20 por ciento de la puntuación, que queda a su libre albedrío, pudiendo trastocar el resultado de los informes técnicos y adjudicando a quienes les parece, contraviniendo el más elemental principio de legalidad que consiste en que todas las ofertas sean medidas por la misma vara.
«Construyendo Asturias», que obviamente es publicidad institucional encubierta del Gobierno de Areces y que ha sido financiada libre, voluntaria y desinteresadamente por una serie de empresas adjudicatarias de obras públicas del Gobierno regional y en cuya edición han participado, en el negocio, las más viejas familias socialistas y comunistas.
El Tribunal de Cuentas señala que el Gobierno regional de Areces en numerosas ocasiones fija los criterios de adjudicación de los concursos una vez abiertas las ofertas, vulnerando de nuevo todos los principios de legalidad en la contratación pública.
Todas estas noticias son indicios claros de cómo está actuando el régimen socialista, que no olvidemos que ha puesto en marcha decenas de sociedades públicas para eludir los controles propios de la Administración.
Con lo que sabemos, que es algo así como la punta del iceberg, hay suficiente información para concluir que las administraciones controladas por los socialistas están administrando el dinero público al margen de la legalidad.
Resulta llamativo que en este contexto la Federación Socialista Asturiana no tenga nada que decir. ¿En qué ha quedado la ética socialista? ¿Estamos ante un nuevo y generalizado Filesa? ¿Experiencias como la de Roldán no han hecho reflexionar a los socialistas para que ejerzan algún control sobre sus cargos públicos cuando empiezan a generalizarse las dudas sobre su comportamiento?
Por cierto, no deja de tener gracia que en este contexto definido por las noticias que comento en este artículo, el presidente Areces lleve a los tribunales a una concejala ovetense por haber hablado de «pelotazo» en una operación urbanística en Avilés. ¡De risa!
Agustín Iglesias Caunedo es teniente de alcalde del Ayuntamiento de Oviedo.
