Terreno farragoso. Lo sé. No hace falta que me avisen. Soy consciente de lo pantanoso del terreno en el que me voy a adentrar, pero el agua de la actualidad me lleva y a una le es difícil zafarse de esos vientos. Sólo me consuela ante el temor al resbalón que más que responder -ni sé, ni quiero- pretendo preguntar. Y, en la pregunta, el mal -si es que lo hay- siempre es mucho más relativo.
¿Cultura catalana?, ¿literatura catalana? Alguna de las dos -o las dos- acudirán el año que viene a Frankfurt con una lista de invitados que mañana anunciará el conseller de Cultura Ferran Mascarell. Cuando lo haga, cuando enuncie el programa de fiestas y festejos, se desvelará el misterio de la santísima trinidad de las letras de por aquí: qué es primero el continente o el contenido, qué va antes la patria o la lengua.
Vayamos por partes. Parece que se ha llegado a un pacto tácito que define cultura catalana como aquella que se hace por aquí y literatura catalana como la que está escrita en catalán. O sea, Marsé o Vázquez Montalbán o Mendoza no son literatura catalana pero sí cultura catalana; Mathew Tree -además de entertaiment televisivo- escritor inglés -nació en Londres 1958 y aprendió el catalán que utiliza en sus libros en 1980-, sí que tiene el honor de pertenecer al grupo de literatos catalanes.
Según está regla de tres -que venden como verdad absoluta, como palabra de muchos expertos consultados-, ni el propio Ramon Llull no sabría cuál es el camino por el que pisa: evidentemente escribió en catalán, pero cuando consideró que le era más conveniente también lo hizo en latín o árabe, sin despreciar las posibilidades del occitanto, el francés, el italiano o el propio castellano.Y además era mallorquín y es harina de otro costal discutir si la cultura mallorquina es catalana o es otra cosa: cada cual dirá lo que más le interese; pero, de momento, este año a Frankfurt va invitada una isleña, Carme Riera, y un valenciano, Francesc Mira.
Más dudas. Quienes dicen que literatura catalana es la que se escribe en catalán defenderán -supongo- que literatura española es la que se escribe en español. Y eso plantea algunos problemas: dirían que Gabriel García Márquez, ¿pertenece a la literatura española o a la colombiana?; y Jorge Luis Borges, ¿está dentro de la argentina o también debería inscribirse en la española?
Más cuestiones. Parece ser que no siempre se define una literatura en función de la lengua en que está escrita, por lo menos si nos fijamos en lo que está ocurriendo este año en la propia feria del libro de Frankfurt. La cultura-literatura invitada en 2006 es la de India y acuden con un bagaje literario que habla 23 idiomas y que no renuncia a estar defendido por astros de primera división como Vikran Seth o Amitav Ghosh, cuya obra está escrita en inglés.
Y, como estoy llegando al final, vuelvo al principio: más preguntas que respuestas. Pero, fiel a ese espíritu, hay una constancia personal que no puedo dejar de añadir. Es sencilla: esta discusión es aburrida y provinciana. Así que, mejor, pasar de ella y ponerse a trabajar.
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