Vamos a ver quién gana la batalla a florete entre las chicas llegadas al mando de la comunicación del PP, Carmen y Cayetana. La primera, colocada en el sillón de la desaparecida Belén Bajo Derecha por el entorno de Rajoy, y la segunda, colocada por Zaplana, que para eso habían paseado ambos por la cubierta del Santa Clara o por la piscina de la libertad, donde el portavoz del PP —tras muchas horas de gimnasio— ofrecía un aspecto escultural propio de los vigilantes de la playa. La llegada de Cayetana al gabinete de la Secretaría General como espía de Pedrojota —su otro jefe— y al frente del centro de operaciones del PP causó estupor en todo el partido, excepción hecha del dúo de la conspiración, Acebes y Zaplana, que habían alcanzado así otro de sus objetivos para dominar el aparato del PP y ponerlo al servicio de los Clones, que son los jefes de la COPE y El Mundo. Los que actúan de manera simultánea y concertada, que es lo que ellos ahora les reprochan a El País y el ABC.
Lo del lío de Cayetana provocó el fichaje de Carmen Martínez Castro al frente de la información —a ver qué tal lo hace— y así se ha empatado el partido, porque Rajoy lo que no quiere son problemas ni castas dominantes, sino una especie de permanente empate técnico en el que todos mandan un poco y todos se apuñalan cada vez que pueden. Y cuando demasiada sangre emana en los medios o por los pasillos de la sede de Génova, Rajoy, en un gesto de autoridad desmayada, invita a los fieros barones adversarios uno a uno a desayunar para pedirles que sean buenos, porque estamos en campaña electoral. Es decir, no hay autoridad, y si este Rajoy no manda en el partido que es su casa y no impone su única ley, ¿cómo van a percibir los españoles que es capaz de mandar en España? A Zapatero no se le mueve un gato, y el que lo haga ya sabe lo que le puede pasar, que le pregunten a Bono, Vázquez, Ibarra o Maragall.
En fin, con estos bueyes hay que arar y luego muchas pastas y zumo de naranja para los desayunos de los maitines, que no sirven para nada porque, aunque a ellos acuden los barones desarmados, las miradas echan chispas y no hay manera de coordinar. En la Moncloa lo saben y ello les da un respiro, mientras la SER saca una encuesta muy a su favor, diciendo que son seis los puntos que separan al PSOE del PP y que Rajoy en su liderazgo se queda mucho más atrás que Zapatero, perdiendo gran cantidad de terreno ahora que se cumplen dos años de su nominación en el PP.
Pero que no se inquiete nadie, las chicas lo van a arreglar, una con la ayuda de Anson y la otra con la de Herrera, aunque este lío que no es menudo hoy parece solamente una cosa colateral porque la noticia del día es que El Mundo y sus clones de la COPE, como no tienen nada nuevo que aportar a la conspiración y los han pillado con las manos en la masa de los documentos falsos, se han liado a palos con El País y ABC para subrayar que coinciden en informaciones, titulares y editoriales, desmontando la conspiración del 11M y saliendo al paso de los inventos de los clones que también actúan de una manera sincronizada pero con varios agravantes de mucho interés: El Mundo y la COPE no sólo cuentan lo que les da la gana —en su derecho están— y opinan lo que quieren sobre los presuntos misterios del 11M sino que también pretenden que nadie más opine sobre ello, a la vez que hacen maniobras orquestales —tipo Orquesta Mondragón— para que desaparezca toda competencia, y para que cualquier medio o programa que no esté bajo la batuta del PSOE se ponga a su servicio, utilizando para ello toda clase de presiones de tipo político por encargo del PP, y practicando además una competencia desleal por las ayudas mediáticas que han recibido de Zaplana y Acebes, como es sabido, entre otros.
Si la COPE y El Mundo coinciden en sus noticias y comentarios bien, pero si lo hacen El País y el ABC mal, y además los clones —que no son dueños de sus medios sino más bien el grupo Rizzoli y la Conferencia Episcopal— pretenden convertirse en portavoces oficiales del PP y destruir a cualquier otro medio, programa o periodista que sin estar en la órbita del PSOE se atreva a opinar sobre el PP. Ésa es la realidad y ése es, también, el gran problema que tienen los jefes del PP a la hora de valorar la actual guerra mediática: el hecho, nada usual, de que unos medios quieran dominar el partido imponiéndoles un discurso bronquista y fantasmagórico y que además estos medios pretendan eliminar a cualquier otro de su competencia ¡con la ayuda del PP!
En esto de la información y de la opinión, que cada uno diga lo que quiera y que se líe a palos con quien desee, pero una cosa es la batalla política y la mediática y otra muy distinta es la búsqueda del exterminio de los adversarios que unos pájaros quieren poner en marcha con ayuda del PP y desde los medios de Rizzoli y la Conferencia Episcopal. O sea, o te pones a las órdenes de Pedro J. y de Federico, o estás condenado un día de éstos a desaparecer por influencia política con la ayuda del PP y con la bendición de la Conferencia Episcopal. Y ya han visto los del PP lo que les acaba de pasar con el lío de los documentos falsos del ácido bórico y el ridículo que acaban de hacer por secundar a Zaplana y a sus clones, es decir, a la Orquesta Mondragón.
De manera que menos moños de siameses, y sobre todo menos conspiración mediática contra el pluralismo y la libertad de expresión desde la sala de máquinas del PP, porque bastante tenemos con lo de Barroso, Moraleda y Lacalle para encima tener que soportar los disparates de unos pocos y además desde ¡el partido de la oposición! Es decir, que se están peleando por controlar la ausencia de poder, lo que les llevará a una nueva nueva y más contundente derrota electoral si las cosas siguen como van.

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