El presidente del Gobierno presentó ayer oficialmente a Rafael Simancas como candidato a la Comunidad y aseguró que serán ambos los que propongan al «futuro alcalde de Madrid». Los socialistas centrarán su campaña en educación, sanidad y la lucha contra la corrupción urbanística.
Los mismos mensajes. Parecido tono. Un toque de agradecimiento y otro de humildad. Similares promesas y un llamamiento constante a la participación de los que tienen «el corazón a la izquierda (¿?)».
Rafael Simancas, en su proclamación pública como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, recordó en el mensaje al José Luis Rodríguez Zapatero de 2002 o 2003. Dejó el discurso más duro, recio y ofensivo que ha utilizado hasta ahora, -aunque no faltaron algunas perlas dedicadas a Esperanza Aguirre-, por otro que tiene similares bases a las que utilizó el presidente del Gobierno.
En primer lugar, habló de la necesidad de un cambio en Madrid. Una palabra que al PSOE siempre le ha dado buen resultado, no sólo en 1982, sino también en 2004, cuando Zapatero lo hizo eje de su discurso.
«En 2007 ganaremos la Comunidad de Madrid para el cambio». Y dio otro mensaje más duro: «No vamos a permitir que conviertan Madrid en el último Alcázar de los nostálgicos del pasado».
Luego, habló de educación, como eje central de su programa político. Denunció el fracaso escolar en Madrid pero, especialmente, en las zonas con menos recursos de la región, «no puede ser que en el sur y en el este el fracaso escolar llegue al 30% y en el norte y el oeste sea la mitad. No son más listos los niños del barrio de Salamanca que los de Alcorcón, sólo que éstos tienen más medios, y eso no puede seguir siendo así».
A continuación, denunció con datos en la mano la obsesión de la presidenta de Madrid de privatizar la sanidad. En este sentido, indicó que él trabajará para potenciar los servicios públicos sanitarios, «no para dar oxígeno a negocios privados».
Finalmente, los escándalos urbanísticos que azotan los cuatro puntos cardinales de la región ocuparon gran parte de su intervención. Simancas se declaró un hombre de paz, «pero si soy presidente de la Comunidad, voy a declarar la guerra al urbanismo especulativo».
Y, tras estos mensajes, Simancas se volcó en pedir que se movilice el voto de izquierda, en reclamar la movilización de la sociedad y de los jóvenes especialmente. E, incluso, humildemente pidió: «Ayudadme a ser presidente de la Comunidad de Madrid». El guante lo cogió José Luis Rodríguez Zapatero, quien se volcó con Simancas, con Madrid, y con promesas electorales.
Eso sí, primero hizo una gracia sobre el candidato socialista a la Alcaldía de la capital aunque todo el mundo sabía que, como publicó este diario, no se iba a anunciar en el mitin de ayer: «Os habéis dado cuenta de que la derecha está inquieta y preocupada por el candidato que yo y Rafael Simancas propondremos a los compañeros para la Alcaldía de Madrid. ¿Sabéis por qué? Porque saben que va a ser alcalde el candidato del Partido Socialista». Y sólo dijo eso.
El resto de su discurso fue profundizar en las mismas ideas que había expuesto previamente Simancas y, sobre todo, elogiar el coraje y la actitud del dirigente socialista madrileño, que recibió un inequívoco apoyo del secretario general del PSOE.
Zapatero indicó que su partido, «tiene la oportunidad y la obligación de que en Madrid se produzca un cambio, que deje atrás el tiempo de la especulación, y se empieza a hablar de sanidad, de educación y del derecho que tienen los jóvenes a una vivienda digna», afirmó.
Además, aunque más mesurado que Simancas, Zapatero no obvió las críticas a la presidenta regional, Esperanza Aguirre. En tono irónico, afirmó: «A ella le gusta mucho hablar del Gobierno de España... para criticarle, claro, y eso es porque tiene vocación de oposición. Que no se preocupe por ello, la va a ejercer en breve», afirmó.
A este aspecto, Rodríguez Zapatero se refirió a las críticas de Aguirre sobre la escasa inversión del Estado en Madrid y las rechazó tajantemente: «El Gobierno está haciendo el máximo esfuerzo en Madrid porque sabe que es el motor para el crecimiento económico del conjunto de España», afirmó. Prometió volver a aumentar los efectivos de policías y guardias civiles en la región y aseguró que ha triplicado las inversiones para garantizar el suministro de agua en Madrid, «diga lo que diga la propaganda y el discurso político de Esperanza Aguirre».
También hubo críticas de Zapatero contra Telemadrid y contra la política urbanística del Gobierno autonómico. Pero, sobre todo, hubo un claro mensaje electoral a falta de pocos meses para los comicios municipales y autonómicos.
«Nosotros somos un partido de la izquierda, no de toda pero sí algo más. Con los comportamientos más avanzados que pueden recibir el respaldo de mucha gente, que quiere normalidad democrática, no volver hacia atrás, no falsificar la historia, que no quieren el enfrentamiento entre españoles y menos a que se ponga de bandera la Comunidad de Madrid», afirmó.
La frase de Zapatero, también muy aplaudida, no dejó de ser un mensaje de llamamiento a los votantes de centro, conociendo la sociología de esta región, coincidente con la frase más agresiva de Simancas sobre El Alcázar.
Todo indica que la campaña socialista en Madrid o su lema electoral girará en torno a que Madrid no puede quedarse como el último reducto «de la derecha más radical de Europa», según dijo Simancas de Aguirre en el mitin, junto con la utilización de las milagrosas palabras: «por el cambio».
La dirección del PSM se fue encantada con el acto. Nadie discute que fue un importante espaldarazo a Simancas. Eso sí, la Alcaldía de Madrid sigue sin tener candidato. Tanto silencio, empieza no sólo a no gustar sino a enfadar a algunos sectores.
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