Montilla acusa a Mas de ser el yuppie de la política. El calificativo es gracioso pero poco consistente. La mayoría de líderes políticos viven en otro mundo. El exceso de compromisos les condiciona.La obligación de ir en coche con chofer para llegar al mayor número de sitios les convierte en seres aislados de lo cotidiano.Todos se convierten en yuppies. Podríamos discutir sobre el término.Individuos elitistas, personajes de laboratorio, compradores de ropa de marca, excéntricos, engominados, clasistas. Existen muchas formas de ser un yuppie y no todas están cortadas por el mismo patrón. Todas conducen al mismo lugar: la desvinculación con la sociedad real. La política se mueve a base de encuestas.Conocen las preocupaciones de los ciudadanos porque se lo explican unos papeles, no porque pisen la calle. Llegan a ella, claro, pero rodeados de una claca indecente, que no reacciona con naturalidad.Por otro lado, los colectivos con que se reúnen a diario siempre ambicionan algo y pierden naturalidad. Por ello, todos son yuppies.Montilla también lo es, aunque no pueda peinarse el flequillo a lo madelman.
alex.salmon@elmundo.es
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario