DIA MUNDIAL DE LA ARQUITECTURA

La autora considera que la concentración de habitantes en las grandes urbes debe orientar la política de vivienda a proyectos que generen núcleos urbanos más atractivos y cómodos para vivir.

Si algo va a caracterizar la vida de nuestra sociedad en este siglo es su condición urbana, ése ser ciudadanos en el más estricto sentido etimológico de la palabra. Si las previsiones que realizan los especialistas se cumplen, con las actuales tendencias, en el 2050 más del 75% de la población mundial vivirá en ciudades. Cada vez nos convertiremos más en habitantes de ese tejido urbano que cubre nuestro planeta, de esa constelación de núcleos donde se concentra nuestra población y que es visible como una gran red luminosa en las imágenes que nos envían en tiempo real los satélites que circundan la Tierra.

Por eso nuestra atención se vuelca en nuestro futuro inmediato urbano y este año hemos coincidido muchas instituciones en celebrar la arquitectura reflexionando sobre la complejidad creciente, sobre los problemas y las posibles soluciones de las ciudades que componen nuestro entramado urbano, sobre la obra más compleja que ha podido producir la arquitectura que es la propia ciudad. Si Aldo Rossi en la segunda mitad del siglo XX nos hacía reflexionar sobre la arquitectura de la ciudad, este año cuando pensamos en arquitectura estamos pensando en una gran medida en términos de ciudad.

La UNESCO celebra hoy, 2 de octubre, el Día Mundial de la Arquitectura con el lema: Ciudades, imanes de la esperanza. De la esperanza de un futuro mejor, de un espacio de oportunidades, de una sociedad integrada, rica y compleja como deben ser nuestras ciudades, nacidas de los estratos superpuestos de la historia y de la mezcla de las gentes que la construyen. Este año nosotros también hemos dedicado a las ciudades la V Bienal de Arquitectura Iberoamericana, promovida desde el Ministerio de Vivienda, con el lema: La construcción de la ciudad, patrimonio de todos.

Venecia a través de su Bienal vuelve a constituirse en el punto de encuentro y reflexión que recoge en el momento preciso los temas que preocupan a nuestro mundo cada vez más global, y este año en la décima convocatoria de su Bienal de Arquitectura ha reunido con el lema de Ciudades, Arquitectura y Sociedad una inmensa muestra de nuestro presente urbano. La exposición, que con el mismo lema de la Bienal crea su director Richard Burdett, estudió este año la difícil realidad de muchas ciudades, las impactantes cifras de su población, de su densidad, de su crecimiento, y nos las hace visible a todos para que tomemos conciencia de nuestro presente y podamos intervenir mejorando las condiciones en que se va a desarrollar nuestro futuro. Celebrando las ciudades, como el propio Burdett dice en su introducción, el mismo año en que más de la mitad de la población mundial se ha convertido en urbana. Una exposición centrada en 16 grandes ciudades entendidas como complejas piezas de arquitectura. Estudiando los fenómenos de su densidad, de su movilidad y conectividad, viendo por qué importan y cómo son las que cuentan en el control de la economía global.

Por eso ha sido tan bien recibido y ha causado tanto impacto en la Bienal de Venecia de este año el pabellón que presenta el Ministerio de Vivienda de España. La novedosa propuesta del comisario, el catedrático de la UPM Manuel Blanco, España [f.], nosotras las ciudades, revela la complejidad de nuestras ciudades a través de sus protagonistas que hablan al visitante respaldadas por su propio trabajo. Una instalación coral con rostro femenino en que se oye la voz en la Bienal de Arquitectura de todos los sectores de la sociedad, donde las mujeres hablamos, en primera persona, del cometido que todos nosotros desempeñamos para construir las ciudades, para hacer real el soporte de nuestra sociedad.

Desde el Ministerio hemos contribuido a este trabajo regulando con la nueva Ley de Suelo nuestro futuro desarrollo, mejorando la calidad de nuestras viviendas a través del Código Técnico de la Edificación y empeñándonos en conseguir a través de nuestra política que nuestros profesionales tengan la oportunidad de construir una arquitectura modélica que responda a las aspiraciones de la sociedad.

La necesaria sostenibilidad, que todos invocamos como un mantra, finalmente está penetrando como algo vital en la conciencia de nuestra sociedad. Y a través de las actuaciones del Ministerio de Vivienda estamos intentando que se convierta en una realidad en este país.

Hablamos hoy de una arquitectura que ayude a transformar nuestra sociedad, de una constelación de profesionales que den nuevas soluciones para nuestros problemas, que creen un espacio urbano en que podamos vivir mejor, que hagan de nuestras ciudades un atractivo terreno de relación. Hoy con la UNESCO deseamos que se conviertan nuestras ciudades, realmente, en imanes de la esperanza, que permitan descubrir a las nuevas generaciones a través de su arquitectura cómo construir una sociedad de todos, más integrada, solidaria y justa.

María Antonia Trujillo es ministra de Vivienda.

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