Que el ácido bórico conduzca el hilo de los islamistas que intervinieron en el 11M hasta los terroristas etarras es mucho suponer; la probabilidad parece infinitesimal, ni siquiera circunstancial. Si el polémico informe de la Policía Científica sobre el ácido bórico era el que el eurodiputado popular y ex director de la Policía Agustín Díez de Mera anunció en la COPE como relevante para poner en cuestión lo investigado hasta ahora, habrá que pedir a santa Lucía que le conserve la vista. Los informes del bórico, al margen de conspiraciones y de preferencias, revelan enredos internos en la Policía que deberían resolverse en ese ámbito y en el judicial para clarificar los sesgos intencionales de los investigaciones, que confunden y debilitan la credibilidad de las instituciones y amenazan la salud del Estado de Derecho.

Con el ácido bórico, con la mochila, con el tipo de explosivos, con el contenido de la furgoneta... el hilo conductor hasta los etarras sigue siendo insignificante, lo único que se pone de manifiesto es la complejidad de la investigación y algunas inconsistencias que deben ser aclaradas en sede judicial, en los sucesivos juicios que van a celebrarse y que van a dar oportunidad para conocer lo que ocurrió.

Otra cuestión es la utilidad electoral de esta investigación; cuando se mezclan objetivos: conocer todos los extremos de la trama terrorista y que este conocimiento tenga efectos electorales, las posibilidades de extravío son elevadas.

Al Poder Judicial corresponde la dirección de este proceso con respeto escrupuloso a los procedimientos y al Estado de Derecho. Calificar o descalificar a los jueces (casi siempre en función de su cercanía a los argumentos de quienes les critican) contribuye al barullo; las declaraciones de los políticos sobre esta causa aumentan el barullo y generan un creciente rechazo en la ciudadanía que puede notarse en las cifras de participación electoral.

El error de fondo en esta desgraciada historia parte de cuando alguien determinó que si el autor era ETA le iría bien al PP y si eran islamistas los beneficiarios políticos eran los socialistas. De tamaño disparate vienen ahora todos estos lodos. Quien fuera el autor material o intelectual era igual, todos igual de canallas, lo cual tendría que haber sido gestionado por el Gobierno y la oposición como lo han hecho otros países víctimas del terrorismo. En el asunto del bórico lo inquietante está en el ámbito policial, en la manipulación en uno u otro sentido de la documentación y de los informes. Sea Garzón o un juez de la Plaza Castilla, debe aclararse quién hizo qué y por qué. Y si el señor Díez de Mera sabe lo que dice, convendría que lo explicara, primero, en sede oficial o que alguien competente le llame para que entre en detalles acerca de lo que sabe y cómo lo sabe.

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