La última vez que preguntaron a los españoles cuáles eran los problemas que les afectaban más personalmente dijeron que el paro y la vivienda (encuesta del CIS julio 2006). De modo que si ustedes estuvieran en la piel de Zapatero, ¿qué tipo de presupuestos harían para el año que viene? Recuerden que son los últimos presupuestos que abarcarán un año completo antes de las elecciones de 2008, con lo cual se juegan triunfar o fracasar en las urnas.
Para empezar, dado que el paro no se combate con grandes decretos, sino dejando que la economía siga creciendo, el Gobierno ha logrado mantener la nave con una buena velocidad de crucero desde que tomó el poder hace dos años. A finales de este año se habrán creado 550.000 empleos. ¿Más buenas noticias? Unos 850.000 contratos temporales habrán pasado a ser fijos en el mismo periodo. Nada mal. Y ahora hablemos del año que viene: parece que el ritmo de creación de puestos de trabajo continuará dando sorpresas agradables puesto que habrá 440.000 empleos adicionales. Pero, ¿y si hay un cambio repentino de ciclo económico? Para vacunarse, el Gobierno aumentará un 8% la inversión en infraestructuras (redes de alta velocidad, sobre todo), y en construcción, es decir, pondrá más gasolina en el gran motor del empleo.
Segundo desafío: la vivienda. El Gobierno no puede hacer nada porque las fuerzas del mercado superan sus deseos. La mayor parte de los créditos están fijados a interés variable, de modo que ustedes y millones de personas están pendientes del euribor, que en los últimos 12 meses ha subido casi un punto y medio, y ya está al 3,715. ¿Hay que echarse a temblar? Los expertos dicen que el año que viene los tipos de interés podrían llegar al 4%, y el euribor rozar el 5%. Pero según los estudios del Banco Popular, todo lo que esté por debajo del 5% no es preocupante. Y ahora viene lo mejor: la inflación en la UE ha bajado tanto en los últimos meses que no se extrañen de que en lugar de subir, los tipos se queden como están... ¡o bajen!
Resumen: creo que el año que viene no vamos a empeorar económicamente y eso quiere decir que seguiremos consumiendo como ahora. Además, las empresas recibirán un buen chute: desde enero les bajarán las cotizaciones sociales de los nuevos contratos fijos; el Impuesto de Sociedades (lo que el Estado se queda de sus beneficios) se reduce del 35% al 32,5%, a las grandes empresas, y del 30% al 25% a las pequeñas. El IRPF (lo que el Estado se queda de nuestros ingresos) pasa del 45% al 42%, claro que a las rentas más altas, lo cual liberará un poco más de dinero. Encima, van a subir las pensiones más modestas, cosa que se puede asumir pues el Estado goza de superávit en sus cuentas. Y ahora imaginen: si en los próximos meses el Gobierno llega a un acuerdo con ETA que sea aceptado por los españoles, el PSOE va a arrasar en las encuestas de opinión. ¿Adelantarían ustedes las elecciones para aprovechar el momento? Hay que reconocer que es tentador.
Carlos Salas es director de El Economista
© Mundinteractivos, S.A.

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