Esteve Ferran Gombau lleva al frente de la concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Salou desde que en 1999 entró a formar parte del Gobierno municipal acompañando a su padre, el alcalde Esteve Ferran Ribera.
El partido al cual pertenecen ambos, fundado por el padre, Ferran Units per Salou (FUpS), confirma esa línea política personalista que critica la oposición. Bajo su mandato, ha tenido lugar la aprobación del nuevo Plan de Ordenación Urbanística Municipal de Salou (POUM) y diferentes modificaciones puntuales, como la que le permitió vender una finca con unas plusvalías de medio millón de euros.
Esa temeridad en realizar una operación «reprobable éticamente», tal y como él mismo reconoció esta semana, quizás le venga de su pasión por las motos de velocidad, una cara afición que le ha llevado a formar parte de un equipo en campeonatos de España y a proveer su parking con costosas máquinas.
Esteve Ferran Gombau, de 47 años, finalizó la carrera de Derecho hace escasamente siete años. Su amistad con el abogado Philippe Trujillo, al que vendió una finca por el mismo precio que la había comprado y que ahora vale 50 veces más, arranca de su anterior matrimonio con una francesa. A pesar de la ruptura del matrimonio, la intimidad con Trujillo continúa hasta el punto de que ejerce como colaborador no oficial en su bufete.
La mayoría de comerciantes que han tenido que vérselas con el concejal destacan su «soberbia», que no tuvo más remedio que rebajar la pasada semana cuando reconoció que la compaventa que realizó de una finca y por la que cobró 16 veces más de lo que le costó no debería haberla realizado en el ejercicio de su cargo municipal. A pesar de todo, en siete años, es el edil que menos ha participado en representación del Ayuntamiento de Salou en actos públicos.
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