La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

1 Octubre 2006

El 'expediente X' de doña Letizia, de Paloma Barrientos en El Confidencial

Antes de que los seguidores de los Príncipes se me echen encima cual familiares de Gran Hermano, les diré que me parece estupendo que doña Letizia vaya a ser de nuevo madre, entre otras cosas porque al duplicar la dedicación exclusiva, la infantita Leonor podrá disfrutar de su espacio vital, evaporado desde que nació por la omnipresencia de doña Letizia. Recuerden cómo este verano cada vez que la niña pasaba a los brazos del padre/heredero o de la abuela/Reina aparecía mágicamente el apéndice de mamá. Por eso insisto en que el embarazo servirá para tranquilizar los ánimos por un lado y para templar gaitas por el otro. Y que cada cual lo entienda como quiera.

Por cierto, una fuente bien informada me asegura que nadie de los presentes en la cena celebrada en la casa del matrimonio Sastrón-Gómez Acebo escucharon el chiste que narra Sabina en su libro. Con este dato me he quedado más traspuesta que Marisol Yagüe cuando entró en la cárcel de Alhaurín. Si no hubo tal gracia, ¿por qué figura la anécdota en el libro del cantante? ¿Y si lo contó, por qué el círculo polar ártico cercano lo niega? ¿Estaremos ante un nuevo expediente X? ¿Habrá dos doñas Letizias, una que cuenta y otra que calla?

Retomando el tema de la maternidad. A la Princesa le ocurrió con su primer hijo lo mismo que a Raquel Mosquera y a Belén Esteban con sus respectivos retoños. Las televisivas convirtieron el “no sin mi hija” en estandarte de vida. A diferencia de las anteriores, doña Letizia no lo necesita; igual que tampoco les hizo falta a las Infantas con sus respectivas descendencias. Dicho esto y dada la prontitud del anuncio de la buena nueva –mes y medio-, ¿se imaginan si la nuera real esperara gemelos? ¿Y si fueran trillizos o trillizas como las que acompañaban a Julio Iglesias? ¿Y si son niño y niña? ¿O tres niños y una niña?... En fin, que hasta dentro de dos meses las combinaciones y especulaciones estarán a la orden del día.

Por lo demás me dicen que Leonor se cría muy bien. A diferencia de Peñafiel, a mí me encantaría tenerla en brazos, pero sin la madre cerca, porque me gusta achuchar a los bebés y seguramente me volvería a regañar.

Maika Pérez de Cobas ejerció de anfitriona en una cena de relumbrón en un casoplón de Puerta de Hierro. Es una señora estupenda que consigue las mejores mezclas de invitados. Lo mismo te encuentras en el bufé con un príncipe kuwaití con anillos como los de Rappel –en el caso del árabe eran de verdad, en el del adivino, de atrezzo- que un diseñador de moda, una pija simpática o un empresario de OPA no hostil. En fin, variedad y nombres propios como los duques de Aveyro, la familia Tablada casi al completo, Alicia Muñoz madre y Alicia Muñoz hija con Gonzalo, su marido guapetón, Isabel Chavarri, Daniel San Martín y Ana Castor, cuya hija, Alejandra Fierro, continúa pasito a pasito su carrera artística. Alfonso, su padre, se sentiría muy orgulloso de ella.

Como música de fondo había cinco mariachis interpretando rancheras y un par de invitados recién llegados de Miami actualizaron una historia tremebunda que tiene como protagonista a la querida y añorada Rocío Dúrcal. Según ha contado Jennifer López, su marido, Marc Anthony, acaba de escribir una canción por expreso deseo de La Dúrcal. Vestida con una túnica blanca, la cantante se le aparecía por la noche para “dictarle” la letra y música que él grababa directamente en el contestador del teléfono para que no se le olvidara. ¿Qué hiciste?, es el título del tema. A pesar e esta confesión, parece que el matrimonio se encuentra aparentemente en sus cabales y que ni uno ni otro suelen darle habitualmente al tequila, ni a las semillas de mescalina.

Al día siguiente de esta revelación, llamé a su hija Carmen Morales. Dada su sensatez y dulzura, no quiso ir más allá de la pura anécdota. “Seguramente mi madre les debió tratar en alguna ocasión, porque ella conocía a todo el círculo artístico hispano. Pero ni se han puesto en contacto con nosotros, ni creo que lo hagan. No sé nada más”. En fin, que no sólo hay desvaríos en nuestro suelo patrio, los demás también tienen lo suyo. ¿O serán los pitillitos de la risa que tanto gustan a los hermanos Casiraghi?

Andrea, el mayor, estuvo con su novia Tatiana Santodomingo en el bautizo romano del hijo de Elle Macpherson. Los fastos duraron tres días -¡tres!-; para que luego critiquen a los farruquitos. Una cena en el restaurante Bolognese, un almuerzo en el club masculino, Circolo della Caccia y otra fiesta en Villa Polissena, propiedad de Mafalda Brachetti Peretti. Uno de los invitados españoles me contaba como el bello Casiraghi estuvo sobrio y circunspecto. La razón no era otra que el magnate colombiano Mario Santodomingo, que no le quitaba ojo. Algo así como lo que hacía Robert de Niro en Los padres de ella. De la novia de su hijo, la estirada Carolina, dijo por este orden “es rica, guapa y educada”. En esos ambientes la inteligencia se cotiza poco.

Justo al revés que en la presentación del último libro de la querida Pilar Cernuda, Madres solas. Un decisión voluntaria. Con la vitalidad y el buen rollo que siempre tiene Pilar ha dibujado un nuevo modelo de familia que se da cada vez con más frecuencia. “Es indudable que me ha salido un retrato alegre, a todo color, y no en blanco y negro, ni siquiera en sepia. Es un libro centrado en el niño que encuentra una madre, para animar a todas aquellas mujeres que quieran llevar la maternidad en solitario”. Cernuda estuvo muy bien acompañada por la admirada y siempre recordada Amalia Gómez, la mejor secretaria General de Asuntos Sociales, Imelda Navajo -¿para cuando otro CD de boleros?-, Dolores García Hierro, Corina Porro y doscientos mejores amigos, que Pilar los tiene y además son de verdad.

Y ahora, un punto y aparte, porque ya saben que cuando escribo de ciertos elementos del submundo tropical aviso por si las moscas. Para que nadie se lleve a engaño, cuando me refiero a esta categoría no es por una cuestión de pedigrí -que algunos lo tienen y son igual de impresentables- sino a sus cutres actuaciones públicas. En esta ocasión se trata de un asunto relacionado con la saga Ambiciones.

Resulta que el padre Humberto, ese señor mitad playboy de merendero, mitad procreador imaginario -aseguró previo pago que su espermatozoide veloz era más rápido que el Correcaminos- persigue a la que fuera su mujer con la idea de recuperar su amor o, pensando mal, su dinero. Ella, Carmen Bazán, que durante años se engalanó como el padre de Bambi –el cervatillo de Disney- no le hace ascos. El primer encuentro ha sido en casa de Mari Carmen -Jesulina para la humanidad-, que vive en un cerro frente a la casa-parador de su hermano. Hasta aquí todo es medianamente normal. Lo que ocurre es que este acercamiento parece que tiene una doble intencionalidad. Por un lado, Humberto no quiere pagar más alquileres y por lo tanto adora el santo por la peana para volver a instalarse en Ambiciones. Por otro, el que fuera patriarca de la indescriptible saga se encuentra solo y, de perdidos al río, prefiere aguantar lo que sea con tal de no acabar como el abuelo de Heidi.

pbarrientos@elconfidencial.com

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