Hace ahora cien años, se construía en Oviedo la estación del Vasco y así se abría una gran puerta con el resto de Asturias y se potenciaba su función de capitalidad, al crearse un patrimonio público muy importante para el desarrollo económico y social.

Este centenario era rememorado en este periódico el día 13 de agosto por Irene Alonso y el pasado día 23 por Ángel de la Fuente, en ambos casos con un tratamiento interesante y de rigor.

Casi ochenta años después de inaugurarse el Vasco, a principios de 1980, y ante la necesidad de liberar a Oviedo del cinturón de hierro, algunos comenzamos a proponer que los terrenos de las vías e instalaciones de Feve continuasen siendo mayoritariamente de uso público, construyendo en los terrenos a liberar fundamentalmente equipamientos.

El primer paso se daba sobre el papel, en concreto en el Plan General de Ordenación Urbana de Oviedo de 1983 al reseñar: «ÉUbicar en la hasta ahora estación del Vasco un centro cultural».

Pero lamentablemente para Oviedo, la piqueta especuladora llegaría de la mano de Cinturón Verde (nombre dado a la gran operación urbanística cuyo objetivo fue la supresión del cinturón de hierro y que supuso un fraude para los ovetenses al limitarse a convertir vías y talleres en pisos y hoteles) y una de sus primeras actuaciones fue el derribo de la estación del Vasco a finales de 1989, contra cuya actuación también me manifesté en su momento públicamente junto con otros muchos ovetenses.

Con esta breve reseña pretendo poner en evidencia la existencia de unos derechos históricos de Oviedo sobre los terrenos del Vasco en lo que se refiere a su utilidad pública, aunque después el Ayuntamiento de Oviedo, en lugar de hacer lo que le toca, que es trabajar por el bienestar general de toda la ciudadanía y defender sus bienes y derechos municipales, en algunas ocasiones lo que hace es beneficiar a unos pocos a costa de los demás.

La última es que el Ayuntamiento de Oviedo acaba de vender a la empresa Jovellanos XXI los terrenos que le quedaban en el Vasco y así han conseguido que cien años después ya no tengamos nada que sea de utilidad pública en la zona.

El proyecto de los palacios y Cinturón Verde convergen en el Vasco uniendo sus fuerzas especuladoras y han acabado con el último vestigio de terreno municipal, en ambos casos realizando operaciones urbanísticas que han sido totalmente negativas para el patrimonio del Ayuntamiento de Oviedo.

Pero es que ayer ocurría lo mismo en Buenavista, los terrenos del Carlos Tartiere (cuya vida se alargó innecesariamente con motivo del Mundial-82) después de ser de propiedad municipal durante más de cincuenta años pronto los veremos convertidos en el equivalente a casi diez campos de fútbol de centros comerciales (66.000 m2), a un hotel de 300 habitaciones (19.000 m2), a un aparcamiento de 2.200 plazas (36.000 m2), a oficinas (12.000 m2) y el Palacio de Congresos (15.000 m2), todo ello es lo que al final podrá construir la empresa Jovellanos XXI en el terreno que le entregó el Ayuntamiento de Oviedo a cambio de poder disponer del Palacio de Congresos dentro de 50 años. En resumen, los ovetenses han puesto el terreno del Carlos Tartiere y para dentro de 50 años sólo podrán disponer del 10% de la superficie construida.

En el Vasco perdemos el 100% y en Buenavista, el 90%.

A esto lo llaman el concejal de Urbanismo y Gabino ganar casi 80 millones de euros.

Lo que no dicen es que en todo caso eso ocurrirá dentro de 50 años, cuando el Palacio de Congresos pase a ser municipal.

Seamos rigurosos, si en Cinturón Verde Oviedo no ha ganado patrimonio, en el proyecto de los palacios Oviedo claramente lo ha perdido.

Para defender esta operación el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Oviedo acaba de afirmar que en el proyecto de los palacios todo es beneficio para Oviedo y, a continuación, el pasado día 22 el alcalde Gabino remata bromeando con su ironía carbayona dando la bienvenida a los pelotazos que benefician a Oviedo, como respuesta a uno de los calificativos aplicados por los grupos de la oposición a la venta del suelo previsto para el Palacio de las Artes.

¿Dónde está la broma?, ¿quién se está riendo de los ovetenses?

La respuesta nos la daba el pasado día 23 en este periódico la concejala Ana Rivas.

Estamos hablando de la ejecución de uno de los proyectos urbanísticos de mayor envergadura (en superficie, alturas, diversidad de construcciones, coste y proceso) desarrollado por el Ayuntamiento de Oviedo en toda su historia, en el que, además, se incluyó desde el planeamiento urbanístico de las parcelas hasta la venta y explotación de lo construido. Todos estos factores han determinado que todo el proceso de ejecución de este proyecto, ya desde antes de la contratación a la empresa Jovellanos XXI, haya estado caracterizado por la confusión, datos contradictorios y falta de transparencia.

Siendo también importante remarcar y recordar que una vez que quedó desierto el primer concurso, se hizo uno nuevo justo a la medida de la empresa Jovellanos XXI.

Para mejor comprender la complejidad de este proyecto, adjunto un cuadro de datos en el que he intentado resumir las informaciones publicadas en diferentes medios en sus tres momentos más importantes: lo que Gabino prometió en el año 2000, lo que se contrató a la empresa Jovellanos XXI en 2002 (indicando entre paréntesis las modificaciones más relevantes realizadas hasta ahora) y, finalmente, la situación de propiedad de las diferentes construcciones al día de hoy. Debe tenerse en cuenta que sobre algunos de estos datos hay informaciones discrepantes y en ese caso he procurado reflejar los más reales.

En cualquier caso, son lo suficientemente relevantes como para que cada uno pueda sacar libremente sus conclusiones y observe, al menos, que de lo dicho al hecho hay un gran trecho de muchos miles de metros cuadrados.

En consecuencia, Oviedo, en los últimos años y ante la pasividad de la mayoría de los ovetenses, está sufriendo un proceso progresivo de desinversión o venta del patrimonio municipal con la disculpa de hacer caja, que está siendo devastador para su futuro como ciudad.

A Oviedo le está ocurriendo como a esa gran empresa familiar donde el hijo golfo en dos días despilfarra todo el capital acumulado en años por sus ancestros.

Es cierto que para los que sólo se fijan en las apariencias, Oviedo está de buen ver, con sus farolas, sus macetas y sus fuentes, pero todo eso es flor de un día porque lo importante en un Ayuntamiento son los servicios y el patrimonio municipal; ahí está su capital.

Los servicios municipales están hoy en manos privadas más del 70% y ya vemos lo que está ocurriendo con el patrimonio.

Y finalizo lamentando que el alcalde Gabino haya hecho caso omiso a la petición que desde estas mismas páginas le hacía en febrero de este año: el Ayuntamiento de Oviedo y en especial él como alcalde están en deuda con Oviedo por toda la operación urbanística que supuso la supresión del cinturón de hierro y ésta de los palacios. Esa deuda debería liquidarse, al menos una parte, en este proyecto de los palacios, tal como estaba previsto, con un equipamiento cultural en el Vasco, y si no lo hace será el mayor fraude político que desde el punto de vista urbanístico ha cometido un alcalde con Oviedo.

Lo dicho, los negocios de Gabino no sé cómo van, pero los del Ayuntamiento de Oviedo son una ruina.

Wenceslao López fue portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Oviedo.