HA sido objeto de mofa durante décadas hablar de políticas para fomentar la natalidad. Era, decían en los años 80 y 90, algo pasado de moda y más propio de mediados del siglo XX que un discurso acorde con el ímpetu que decían llevaba el siglo que ya se había acabado. Pero la realidad era bien diferente. La natalidad era ya un problema cuando muy pocos querían hablar y es mucho más problema ahora que todos quieren hablar. Algunas cosas se empiezan a hacer en España, pero pocas. Hay que ser más valientes y devolver la familia al lugar que le corresponde. Y eso en sí mismo no es una política ni de derechas ni de izquierdas, sino innovadora y valiente. Yno tanto porque el mundo vaya por aquí, sino porque lo otro que se ha estado probando no ha funcionado. ¿Es realista un mundo con un retroceso importante de población en las zonas ricas del planeta y que deje todo el crecimiento demográfico en los países del denominado Tercer Mundo? Alemania acaba de dar un paso importante encaminado a que sus ciudadanos tengan más hijos. La iniciativa contempla que se conceda al padre o a la madre un permiso de paternidad de un año con un 67% del salario. España está aún lejos de estas medidas por más que en las propuestas electorales de los partidos se empieza a avanzar de una manera importante.