La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

30 Septiembre 2006

¡Qué país más tranquilo, visto desde el poder!, de Fernando Ónega en La Vanguardia

Esta semana, el cronista ha tenido la oportunidad - que califico de feliz y quizá irrepetible- de conocer lo que piensa el poder político. Entiéndase por poder el que se ejerce desde los ministerios y la sede socialista de la calle Ferraz. He acudido a las citas sin prejuicios y sin escudo contra intoxicaciones. El resumen urgente es que en ambos lugares brilla un optimismo tan visible, que parece irreal. Por lo menos, tranquilidad. Lo observado desde esas atalayas tiene poco que ver con las sensaciones que percibe un ciudadano normal, lector habitual de prensa u oyente de tertulias radiofónicas.

He visto a un poder que nunca dará el paso de romper la negociación con ETA, aunque todavía no pueda ofrecer ningún resultado. Ni sucesos de kale borroka, ni encapuchados que disparan al aire, ni discursos que invocan la independencia parecen alterar por ahora a unos gobernantes apostados detrás de los adjetivos que Zapatero usa como un talismán: duro, largo, difícil. Duro, porque vendrán situaciones peores y peor aceptadas por la sociedad. Largo, porque una banda con cuarenta años de historia no se desarma ni se convence del desarme en seis meses. Difícil, porque hay muchos interlocutores para hablar y muchas convicciones que vencer. Yun compromiso: no se hará ni una concesión política mientras no haya seguridad de abandono de las armas.

He visto a unos responsables políticos con asomos de agudeza cuando descubren - ¡por fin, Madrid, por fin!- que el problema vasco es la violencia, por supuesto; pero también la desafección social a la legalidad española, que es la raíz que crece bajo tierra y alimenta el nacionalismo excluyente. ¿Y Catalunya? ¿Y el resto del problema territorial? No ha decaído una décima la confianza en el Estatut y su desarrollo. Al revés: con él y los demás estatutos reformados, se dan las condiciones para un largo periodo de estabilidad, con una descentralización que sentará bien a la economía española.

He descubierto que los gobernantes han percibido, como sospechaba, el perjuicio electoral que les causa el descontrol de la inmigración. Pero tienen un discurso que ayuda a entender por qué Zapatero le "atizó" a Sarkozy en el Congreso: porque creen que todavía hay sitio en el mercado laboral español. Pero hay que pensar en el futuro, y el futuro buscado es una integración social que impida que los hijos de los inmigrantes de hoy quemen nuestras ciudades de mañana: lo que le ocurrió a Sarkozy.

He palpado que no sólo hay distancia del PP y de Rajoy, sino profunda desconfianza que condiciona la comunicación. Hay tal ausencia de diálogo y de clima de pacto, que no se consigue siquiera hilvanar el conjunto de reformas que deben acompañar el referéndum sobre sucesión a la Corona. Las encuestas de intención de voto se han convertido en obsesión. Y se desborda satisfacción, con expresiones como ésta: "El mejor momento económico y de empleo de la historia".

El cronista terminó el sondeo sin saber si había hablado con genios, ingenuos o voluntaristas. Sobre todo, cuando se le anunció que incluso la inflación terminará bien el año. "Eso ya no me lo creo", dijo para sí. Pero ya veis: el último IPC bajó ocho décimas, hombre de poca fe.

Cien mil

Esa es la cifra de ofertas de empleo que este verano se han quedado sin cubrir en toda España. El Inem tiene muchos parados registrados, pero no pudo satisfacer las peticiones de los empresarios, por falta de gente o de perfiles adecuados. Jesús Caldera presume de dato: en pleno debate sobre exceso de inmigrantes, se considera "el primer ministro de Trabajo a quien no piden trabajo, sino trabajadores".

Disciplina

La próxima semana, el PSOE proclamará candidato a la presidencia de Canarias al actual titular de Justicia, Juan Fernando López Aguilar. Dejará la cartera en enero. El buen ministro pasó de rechazar ese albur de las urnas con toda su alma a aceptar "lo que diga el partido". Con lo cual, a sus cualidades humanas de templanza, ponderación e inteligencia hay que añadir otra: la disciplina. También le llaman resignación.

Candidato

Más de treinta nombres barajan los rumores sobre el candidato socialista a la alcaldía de Madrid. La lista parece una guía telefónica. El PSOE sólo ha sondeado a uno, lo vieron desganado y ni siquiera se lo ofrecieron: José Bono. Estado del misterio: el que será llamado (varón) no lo sabe; pero está pensado. Es raro que se mantenga el secreto, si se admite aquel principio: "Si quieres que algo no se sepa, ni lo pienses".

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