El abajo firmante desea que el Gobierno socialista acierte en su operación para echar a ETA de nuestras vidas, pero es inequívocamente crítico con el planteamiento de Zapatero. Entre otras cosas, por ser tan complaciente con quienes usan métodos abominables en la defensa de sus ideas, por fiarse de unos asesinos, por intentarlo sin la complicidad del PP, por cantar la jugada y por aumentar la autoestima de los terroristas cuando explica lo bien que va el llamado ‘proceso de paz’.

Todo eso está escrito en este modesto rincón de El Confidencial. Y sólo los más sectarios del foro no entenderán que, sobre esa reprobación básica a los planes del Gobierno, dedique un turno a criticar la manifestación convocada para el domingo en Sevilla por la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Por injusta y por excesiva, al margen de las torpezas de un subdelegado del Gobierno, más papista que el papa, que provoca innecesariamente a los que convocan la marcha.

La enormidad ahoga argumentos y quita razones. Hay flancos censurables en la estrategia de Zapatero, que incluye tratos directos del Gobierno con una banda terrorista. Pero eso no puede tomarse como prueba de la "claudicación del Estado", o de flojera del Gobierno por permitir que ETA nos coloque a todos en situación de "libertad vigilada", como dicen los promotores de la manifestación.

No hay motivos. En todo caso, no hay más motivos, sino menos de los que había en cualquier tiempo anterior a mayo de 2003, fecha del último atentado mortal de ETA. Desde entonces, no ha habido atentados con sangre y, respecto a etapas anteriores, el descenso del terrorismo callejero es notorio. Ninguna víctima, menos vandalismo callejero en los dos años y medio de mandato socialista, pero nada menos que cuatro manifestaciones -pasado mañana, la quinta- contra la política del Gobierno.

No es justo ni proporcionado. Tampoco es razonable, aunque los convocantes y quienes les secundan tratan de razonarlo basándose en las supuestas "rendición del Estado" frente a ETA y traición de Zapatero a las víctimas. No son argumentos, sino soflamas que se recuestan sobre un juicio de intenciones de imposible verificación.

Quien pretende demostrar que el Gobierno claudica ante ETA tendría que explicar, por ejemplo, por qué sus cachorros queman las ‘Casas del pueblo’ (sedes socialistas) o por qué Batasuna culpa al Gobierno de bloquear el ‘proceso’ al empeñarse en acosar policial y judicialmente a sus militantes ¿Hablaría Batasuna de ‘bloqueo’ si, como dice la AVT, tuviera al Gobierno arrodillado ante ETA?

Sólo los necios verán en este comentario un ataque al derecho de manifestación del sector de víctimas del terrorismo presidido por Francisco José Alcaraz. Espero que tampoco ellos nieguen la libertad de expresión de otros para opinar que esa asociación no representa a todas las víctimas, que está escandalosamente politizada y, justo por eso, vuelve a hacer un indecente añadido de "la verdad del 11-M" a los motivos de la manifestación.