La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

26 Septiembre 2006

Si es un niño, qué será de Leonor, de Jaime Peñafiel en El Mundo

¡Felicidades, felicidades! A los padres. A los abuelos. ¡Faltaba más!

Dicho esto, y sin ánimo de incordiar, la noticia me ha descolocado como periodista y como ciudadano. Nadie esperaba tan buena nueva, que puede ser nueva (no ha existido la menor filtración) pero no tan buena, constitucionalmente hablando.

Nada más digerir el impacto, mi primer pensamiento ha sido no para la Zarzuela, sino para la Carta Magna y su artículo 57.1, que ahí sigue, como la Puerta de Alcalá, viendo pasar los acontecimientos sin que el Gobierno de Zapatero -antes el de Aznar- se haya atrevido a remozarla con ni tan siquiera una enmienda que suprimiera tan vergonzosa discriminación.

Mi pensamiento ha ido también hacia Leonor, esa niña a quien la prensa, tan cortesana ella, proclamó ya, desde el mismísimo día de su nacimiento, futura Reina de España. Cuando tan sólo era y es el séptimo nieto de Su Majestad. Así lo reconoció el propio Don Juan Carlos.

¿En qué situación quedaría la pequeña si lo que está por nacer, el próximo mes de mayo es... un niño?

Una vez más, la mujer quedaría discriminada en beneficio del varón, como en su día la Infanta Elena lo fue porque los padres de la Constitución así lo decidieron.

Afortunadamente no estamos en 1978, sino en 2006. La sociedad machista de entonces es hoy una sociedad democrática que, en su mayoría, está por la igualdad entre el hombre y la mujer. Empezando por el propio Príncipe Felipe, cuando hace años ya declaró: «Señores, yo estoy por la igualdad».

Podemos encontrarnos con el mismo problema que en su día Suecia, cuando la reina Silvia dio a luz una niña, la princesa Victoria. Pero, conforme a la Constitución de aquella época, Victoria no podía subir al trono, sólo los descendientes varones. Sin embargo, el Parlamento había autorizado un estudio sobre la posibilidad de enmendar dicha Constitución para que la primogénita del matrimonio pudiera ocupar el trono sin tenerse en cuenta el sexo, por lo que permitió saludar a la recién nacida como futura reina de Suecia. Más cuando los médicos habían diagnosticado que la reina no podía tener más hijos. Pero la reina se queda de nuevo embarazada de Carlos Felipe. El rey decide, en aplicación a la todavía vigente ley, que sea su hijo varón el heredero. Como tal es proclamado. Pero Suecia no es España, ni la monarquía sueca la española, ni el Parlamento del país nórdico parecido ni por asomo al español, por lo que, siendo coherentes con la Constitución, se hace constar la no discriminación en razón de sexo. El Parlamento se niega a reconsiderar la decisión real. «Nuestro hijo ha nacido con todo el derecho para ser el heredero», dice el rey. «Pero los ha perdido», dicen los constitucionalistas. Como consecuencia de ello, después de siete meses de que su hermano lo haya sido, Victoria se convierte en la única mujer heredera de un trono europeo.

Todo esto puede suceder si el segundo hijo de Felipe y Letizia es varón. Sólo he de desear, como dijo la vicepresidente María Teresa Fernández de la Vega, que sea una niña, otra niña y otra más.

¿Por qué no nos dejamos de frivolidades y reformamos de una vez la Constitución?

© Mundinteractivos, S.A.

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