El juez Del Olmo, que instruye el sumario del 11M, ha cerrado la primera parte del procedimiento con el rechazo de todos los recursos y la imputación a 29 personas en la masacre madrileña. Asimismo, el juez asegura que en los atentados se utilizó la famosa Goma-2 de la mina asturiana “Conchita” de donde presuntamente la sacó el confidente Trashorras, el de las diez versiones y la esquizofrenia confesada, motivo por el cual se van a poner buenos los liberales de la conspiración. Los del llamado “comando Zaplana”, que no tienen nada que ver con los liberales de la Constitución de 1812, por más que algunos de ellos se vayan allí a hacerse fotos para impresionar a Rajoy.
La noticia del avance del sumario del 11M y el anuncio de que el juicio se va a abrir probablemente en el mes de febrero coincide con el lío de unos documentos del Departamento de Interior —de los tiempos del ministro Alonso—, con los que unos muy listos funcionarios, que estaban a la orden del ahora cesado comisario Telesforo Rubio, hicieron mangas y capirotes para que el nombre de ETA no apareciera en ningún papel, a pesar de que el papel en cuestión sobre el ácido bórico no aportaba nada de interés ni probaba la conexión etarra con el terrorismo islámico. Pero hicieron la chapuza y con ella pusieron en marcha de nuevo esa Orquesta Mondragón mediática que ahora se va a rasgar sus túnicas liberales porque ellos pretenden que el sumario del 11M esté abierto hasta la eternidad, para continuar con su serial de preguntas y sospechas de las que, al día de hoy, no ha salido prueba alguna que ofrezca una versión del 11M diferente a la que señala al terrorismo islámico como autor.
Otra cosa bien distinta son las chapuzas de Interior, la falta de absoluta transparencia en la documentación aportada al juzgado y la obsesión del Gobierno por impedir que hable de todo esto en el Parlamento la oposición, diciendo que con ello desacredita y difama a las instituciones. Un cuento chino que no tiene un pase porque a las instituciones sólo las pueden dañar —como está dañando a Interior la chapuza del documento— los que ahora las gestionan y no los que las critican, aunque sea exagerando o incluso al servicio de no se sabe bien qué oculto objetivo como hace el PP —desde el sector liberal conspirativo de Zaplana y Acebes—, que si quisiera estaría incluso en su derecho de hablar de fútbol, o de cualquier otro evento deportivo y social sin que nada de eso sea motivo para que el PSOE organice un frente parlamentario contra el PP.
En cualquier caso, guste o no, la iniciativa de la investigación oficial la tienen los jueces y el PP verá si le interesa o no personarse en la causa, o seguir aireando las sospechas que emanan del dúo mediático de los liberales de la conspiración, que ha llegado a tales niveles de delirio que ahora —según el diario El Mundo— acaban de definir el centro político del PP como el representado por el sector liberal que ellos usurpan. Y si no ahí están los escritos y soflamas del talibán de La Mañana de la COPE para comprobar qué es lo que ellos entienden por liberalismo: la conspiración del 11M, la descalificación o el insulto de todo adversario político, ideológico o editorial, la competencia desleal empresarial y mediática apoyada por el “comando Zaplana” desde el PP, y la pretensión de dominar un partido político desde unos medios de comunicación que no son suyos bajo la amenaza de correr a palos a los verdaderos liberales del PP. O al menos a los que más se parecen a ese ideal de liberalismo, que al día de hoy y en la política española no se sabe muy bien lo que es. A ver si Manuel Martín Ferrand nos ilumina un poco sobre esta materia que el conoce bien.
Y por si algo faltara en los liberales de la conspiración —que no son ni mucho menos los de la Constitución—, estos predicadores del palo y tente tieso hacen severas advertencias a las juventudes del PP, que sobre todo son jóvenes y posiblemente más cercanos a unos buenos principios democráticos de lo que sus reñidores de ahora lo estaban en sus años de juventud. Porque alguno de los ahora profetas liberales bronquistas del PP adoraba a Franco y el otro a Mao Tse Tung. De manera que menos cursillos de liberalismo y más respeto a los demás. Y más pluralismo en unos medios, El Mundo y la COPE, en los que el pluralismo brilla por su ausencia y donde la obediencia al líder o al editorial está a la orden del día y como prueba flagrante de su pasión liberal.

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