La destitución del jefe del PC en Shanghai inicia una gran purga, de Rafael Poch en La Vanguardia
Hu Jintao quiere desarticular el clan que le precedió en el poder
El secretario del Partido Comunista de Shanghai, la mayor ciudad y principal motor económico de China, Chen Liangyu, ha sido destituido de su cargo por corrupción, y suspendido de su condición de miembro del Politburó. Se trata de la destitución más importante de los últimos años.
La noticia, divulgada el lunes por la agencia oficial Xinhua, confirma la importancia del proceso de purga que el presidente y secretario general, Hu Jintao, mantiene desde agosto en Shanghai, principal bastión de los adversarios de la nueva política de reformas. Aún más significativa es la noticia de que un hermano del viceprimer ministro Huang Ju ha sido también detenido en la purga de Shanghai, según fuentes bien informadas. Huang, de 68 años, es miembro del Comité Permanente del Politburó, un organismo de nueve miembros que expresa la correlación de fuerzas fundamental en la máxima dirección.
En los últimos años, Shanghai ha destacado como principal centro de resistencia a la nueva política de reformas de Hu Jintao y su primer ministro Wen Jiabao, que insiste en corregir desequilibrios entre provincias y sectores sociales ricos y pobres, frenar la especulación y el crecimiento insostenible, y moralizar la conducta de los funcionarios.
El grupo de Shanghai favorece continuar la liberalización económica tal como era entendida en la época del anterior presidente, Jiang Zemin, y su primer ministro, Zhu Rongji, ambos ex alcaldes de Shanghai.
Los dirigentes chinos han tomado conciencia de la creciente dependencia de su economía de las multinacionales y de procesos de la globalización cuyas riendas China no controla, así como de la necesidad de dinamizar el mercado interno para afirmar un crecimiento más endógeno e independiente. En lugares como Shanghai la alianza entre poder y dinero, con la perspectiva de que empresarios y nuevos ricos acaben dominando el Partido Comunista, es particularmente fuerte. La actual dirección quiere enfatizar un partido que pueda seguir representando al conjunto de la población china, y no sólo a sus elites privilegiadas. Desde agosto, una nueva directiva de Hu limita los plazos de permanencia de los funcionarios en sus cargos oficiales, y otra exige informes pormenorizados de sus patrimonios e inversiones, así como los de sus familiares.
El principal hilo de la investigación en Shanghai ha sido la malversación de fondos de la seguridad social, desviados hacia inversiones privadas, o semiprivadas - la diferencia nunca está clara en China-, a través de la inversora Fuxi, que favorecieron a determinados funcionarios y sus parientes. Los millones de la Seguridad Social se utilizaron, entre otras cosas, para financiar la construcción de una autopista de peaje que une la ciudad con el circuito de fórmula 1, y el rascacielos de 55 pisos del hotel Marriott en el centro.
En general, se cree que si el aparato central consigue imponer su disciplina en Shanghai, otras regiones importantes con tendencias obstruccionistas, como Cantón, centro de la segunda región económica del país, serán más fáciles de someter. Shanghai está demasiado representada en la dirección central y Hu Jintao quiere que del XVII congreso del partido, que se celebrará a finales del 2007, resulte una nueva correlación de fuerzas.
