Aburrimiento mortal en la Junta General, donde no hablan de los insultos a la Iglesia, a la que están intentando echar de la Laboral a golpes, del Editorial en El Comentario
El enorme aburrimiento que destila el debate político asturiano, marcado por eso que Eratóstenes de Hispania, nuestro fiel colaborador, ha bautizado ya como la "facundia arecista", se adueña de la realidad de una institución como la Junta General del Principado, que sólo parece ya servir, desde el punto de vista de su utilidad, como altavoz para que tengan donde realizar sus protestas los trabajadores de las empresas que amenazan con cerrar, una vez que los "inversores" ya han cogido las subvenciones y se acercan los procesos mercantiles que sacan la consabida cañamina a los solares.
Podría decirse, sin faltar a la verdad en absoluto, que lo más interesante que sucedió ayer en el recinto de la soberanía de los asturianos, fue la manifestación celebrada ante sus puertas por los trabajadores de Autotex, empresa del grupo Milliken, que está liquidando su actividad en Europa, y cuya planta asturiana contó con un desembolso de las administraciones públicas de cinco millones de euros, tres procedentes de los fondos mineros, y dos de subvenciones del Principado de Asturias, y que, tal y como se encargó de recordar ayer el sindicato CCOO, «en julio, cobró la última subvención y, en agosto, se reunió con el consejero de Industria para explicar la necesidad de cerrar».
Eso por lo que respecta a los trabajadores concentrados en el exterior de la Junta, porque en lo que se refiere a la labor desarrollada por los empleados de los partidos políticos, en su comparecencia anual en el edificio destinado a albergar los ritos de la democracia autonómica de los ciudadanos del Principado, la cosa dio para poco más que lo que ya publicamos ayer, a partir de los resúmenes de agencia, que vienen a ser lo mismo que se reproduce hoy en los periódicos, salvo ligeras variantes, que ni en un sólo titular rompen la absoluta monotonía de la sesión que hoy se reanuda para el debate.
Y la pregunta inevitable es, ¿a dónde va la Asturias real, la de Autotex, la de Menasa, la de La Camocha, la de Izar y Naval Gijón?, ¿A dónde va la Asturias que no tiene nada que ver con la única actividad económica inducida por la autoridad política, que es el bárbaro negocio basado en la multiplicación del precio del suelo, allí donde se supone que se está haciendo una política de grandes inversiones públicas para, al menos, facilitar vivienda asequible a los ciudadanos, un negocio que está acabando con la actividad industrial?
De entre el enorme discurso presidencial podrían entresacarse algunas cosas, perlas que merecen la pena, como ese pegote presidencial sobre el papel jugado por el gobierno asturiano en la OPA del magnate Lakshmi Mittal sobre Arcelor, un proceso en el que ayer, el presidente Vicente Álvarez Areces reclamó un protagonismo que sólo puede producir hilaridad.
El modelo de gestión del interés general en Asturias, padece un agotamiento estructural que pone los pelos de punta. La crisis de la Asturias real no tiene contrapunto en la Asturias oficial, cuando se acerca inexorable el momento de hacer balance y preguntarse en qué se está invirtiendo aquí el dinero público, que se derrocha a espuertas en proyectos estúpidos, carentes de cualquier entidad desde el punto de vista de su rentabilidad, de su efecto sobre el empleo, o ya simplemente de su respetabilidad intelectual.
En estos momentos, en el Principado de Asturias se están creando conflictos que rayan en lo alucinógeno, que más parecen ya iniciativas propias de personas alienadas que de ciudadanos que conserven un rescoldo del sentido común, actuando sobre el fondo de sus decisiones. Dos conflictos, que nada tienen que ver entre sí, son el perfecto ejemplo de lo que está ocurriendo, pues tienen un fondo común: el conflicto con la Iglesia por la desacralización del templo de la Universidad Laboral, para hacer allí otra de esas mamarrachadas en las que se funden el dinero de todos, y el choque con la sociedad civil, por la pretensión de los dirigentes políticos asturianos de meter en la cárcel a los dirigentes sindicales Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero.
Ayer, la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, fue a recoger al madrileño Círculo de Bellas Artes -¡que lugar tan inapropiado!- la Medalla al Mérito Penitenciario, que le entregaba el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba, en recuerdo de su gestión al frente de Instituciones Penitenciarias con Felipe González, y allí tuvieron palabras de recuerdo para la figura de Victoria Kent y los viejos conceptos de la "reinserción" de los presos que en plena euforia les lleva a hablar de Concepción Arenal y de lo que haga falta. Dicen lo que sea. Victoria Kent, que fue la primera Directora General de Prisiones con Niceto Alcalá Zamora, hasta 1934, consiguió precisamente su prestigio politico, defendiendo a Álvaro de Albornoz en el consejo de guerra que se le formó como consecuencia de la sublevación de Jaca. Victoria Kent consiguió la absolución de su defendido y le libró de la cárcel, mientras que Felgueroso, que va a Madrid a recibir medallas por sus experiencias penitenciarias, tiene montado en Asturias un escándalo descomunal, por pretender meter en prisión a simples sindicalistas que defienden como pueden las industrias que Areces, Felgueroso y sus cuates de IU hunden, para utilizar los solares de manera desvergonzada en negocietes de tres al cuarto.
Nada que ver con Victoria Kent. ¡Ni por el forro!
Mientras siguen invocando un pasado histórico que mancillan y avergüenzan, un presente tejido de incompentencia y negocios basados en incalificables calificaciones -urbanísticas- nos debe llevar también a un merecido debate sobre esas enormes inversiones públicas en fastos, propaganda perronera y proyectos oligofrénicos, como el enésimo centro de interpretación que se pretende crear en una comunidad autónoma, que está saturada de estúpidos centros de interpretación que no sirven para nada, y que encima está creando un conflicto absurdo e injustificable con la Iglesia católica, por la falta de respeto y la frivolidad con las que se están llevando las actuaciones encaminadas a conseguir la desacralización de la iglesia de la Universidad Laboral, algo que el gobierno parece que pretende conseguir a golpes, y no con la fuerza de la razón.
Circulan por la red panfletos financiados por el gobierno -vinculados directamente a la red de propaganda del PSOE en Internet-, en los que colaboran políticos como el eurodiputado Antonio Masip, en los que se insulta miserablemente a la Iglesia Católica, por no allanarse a las pretensiones del gobierno, impuestas de malos modos, diciendo abiertamente que la oposición de la iglesia a esta decisión canónica, "es por dinero". Así de bestia. ¡Vean!: son incontables las iglesias y capillas que han sido desacralizadas para convertirse en museos, auditorios, etc, un trámite mas que sencillo y habitual que en este caso parece que habrá que pasar por caja para conseguir ya que con la Iglesia y sus rectas normas siempre hay atajos. Si Rocío Carrasco consiguió la nulidad matrimonial después de proclamar por los platós televisivos su amor por Antonio David, dicen que previo pago, no será muy complicado para el Principado conseguir el dictamen favorable del Consejo del Presbiterio.
Todo tiene su por qué. Es de esperar que en las próximas semanas comience a investigarse la red de empresas especializadas en "chorradas culturales" de raigambre ratonera, en las que trabaja la novia, la cuñada, el cuñado, la hermana y el hermano de la trama que controla la vida cultural gijonesa y asturiana, implicada al cien por cien en la elaboración del panfleto "Construyendo Asturias", que serán sin duda nuevamente los beneficiarios de alguna adjudicación de la Felgueroso o de Ana Rosa Migoya, la persona más empantanada en los negocios de la "cultura" asturiana, que es la que más prisa tiene por echar a la Iglesia de la iglesia. ¿Por qué será? ¿Alguien nos va a contar algo sobre los hermanos, los cuñados, los primos, los novios y las novias que se están repartiendo el pastel cultural de estos estúpidos negocios, que nada aportan a Asturias, pero que llenan los bolsillos de quienes se permiten el lujo de tratar de esta manera a las personas y a las instituciones?
Tienen totalmente perdido el rumbo, el sentido de la medida, y podríamos decir que hasta la conciencia de las posibilidades de su propio papel en la vida. ¡Se creen más allá del bien y del mal, por encima del común de los mortales! No tienen perspectiva.
