Jordi Hereu rompe con el distante Clos y se multiplica durante la Mercè para darse a conocer a la ciudadanía.
Joan Clos ya había desterrado la costumbre de salir al balcón de la plaza de Sant Jaume tras la lectura del pregón con que da comienzo la Fiesta Mayor de Barcelona. El pasado viernes, Jordi Hereu recuperó la tradición. Acompañado de Elvira Lindo, se asomó a Sant Jaume con la esperanza de ser visto. Sin embargo, la competencia era dura: a sus pies ya desfilaban gigantes, dragones y caballos.
No fue el viernes una jornada fácil para Hereu. Se levantó con una descorazonadora encuesta de El Periódico, que revelaba que hay más barceloneses que preferirían tener por alcalde a Xavier Trias (25 por ciento) o a Imma Mayol (18,3 por ciento) que a él mismo (17,3%). Además, en un cara a cara con Trias también saldría derrotado (por un margen de dos puntos) y se reflejaba que el grado de conocimiento que de él tienen los ciudadanos -del 72 por ciento- es inferior al de Trias -88 por ciento-, Portabella -81,5por cientpo-, Mayol -80,5 por ciento- o Alberto Fernández Díaz -78,8 por ciento-. En cuanto a puntuación por parte de los ciudadanos, Hereu sólo se situó por delante del líder popular. Además, hasta un 56,28 por ciento de encuestados dijo desaprobar la forma como los socialistas gestionaron el cambio en la Alcaldía. A sólo ocho meses de la celebración de las elecciones municipales, no fue el mejor desayuno que Hereu podía imaginar para celebrar el arranque de la Mercè.
A ello se unía la polémica creada por ERC respecto a la lectura del pregón en castellano por parte de Elvira Lindo. El boicot de los concejales republicanos al acto creó un clima de tensión que Hereu afrontó con la mejor de sus sonrisas y un discurso abiertamente favorable a la multiculturalidad de la ciudad. Fue el inicio de un fin de semana intenso, en que el PSC preparó una agenda no apta para pusilánimes con el objetivo de que la ciudadanía se acostumbre a la risueña figura del nuevo primer edil.
El primer paso fue la recepción en el Palau Albéniz, donde aprovechó para saludar a la sociedad civil barcelonesa. Fue muy comentada la generosidad del Consistorio a la hora de surtir de canapés a los invitados de Hereu. A diferencia de los últimos tiempos de la era Clos, no hubo que lamentar avalanchas sobre las bandejas de comida.
Hereu estuvo acompañado durante la velada de la plana mayor del PSC de Barcelona, entre los que no faltó Clos. El ejemplo del ex alcalde es precisamente el que Hereu ha tratado de evitar, ya que era conocida la falta de gancho del nuevo ministro de Industria entre los barceloneses.
Como muestra de la frenética actividad del alcalde durante el fin de semana, basta observar la agenda que siguió durante el fin de semana: Hereu siguió su propia gincana dejándose ver en distintos actos a lo largo y ancho de la ciudad pese a no desempeñar un papel institucional en los mismos. Ayer mismo, durante la recepción a las autoridades de Menorca, llegadas con motivo de una exhibición ecuestre, pudo comprobarse por qué Hereu debe esforzarse en darse a conocer: el nuevo alcalde transitó la plaza de Sant Jaume como un peatón más, sin que nadie se parara a hablar con él y sin atraer ni siquiera las miradas de los curiosos.Su encuentro con un fotoperiodista -al que saludó cordialmente- propició que un vecino se acercara a hacerle peticiones y evitó que el Alcalde pasara absolutamente desapercibido.
Durante el día de hoy, Hereu tiene previsto presidir los bailes tradicionales de la ciudad colombiana de Medellín, asistirá también a las actividades que tendrán lugar en el Parque de la Ciutadella y por la noche se acercará a la montaña de Montjuïc para presenciar el tradicional Piromusical.
El escaso tiempo que tiene para darse a conocer ante la ciudadanía y su propio talante afable le han convertido en un alcalde particularmente accesible. Si los expertos apuntaban a que una de las principales labores que debe acometer Hereu hasta el momento de los comicios municipales -que se celebrarán a finales de mayo- es el de diferenciarse de su antecesor en el cargo, parece que la proximidad con los vecinos es precisamente uno de sus puntos fuertes.
En la calle Nicaragua nadie ignoraba que toda la atención mediática estará centrada en las próximas semanas en las elecciones al Parlament, que tendrán lugar el próximo 1 de noviembre, por lo que era fundamental que Hereu se exprimiera en la Mercè.
El nuevo alcalde de Barcelona ha demostrado en esta cita que venderá muy cara una derrota ante CiU en el mayor feudo del socialismo en Cataluña.
© Mundinteractivos, S.A.

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