Uno de los primeros termómetros para medir el entusiasmo político de las gentes del PNV era el Alderdi Eguna y ha sido desilusionador para la dirección: menos gente que nunca, menos entusiasmo, algunas carencias y ausencias significativas. Matías y yo nos dimos una vuelta por la campa.

Un conocido le dice a Matías en una txozna mientras degustamos talo con txorizo: "Este año hemos venido los más fieles. De mi cuadrilla de Alderdi Eguna sólo he venido yo. Los demás ya están hartos del giro que ha dado al Partido la actual dirección. En fin, a ver si por lo menos votan en las elecciones que como lo que se ve aquí sea la muestra, me parece que vamos para abajo".

Otro alderdikide se queja de que ni el lehendakari Ibarretxe ni el propio Josu Jon Imaz han tenido una palabra de recuerdo o apoyo para Gorka Agirre, miembro del EBB que se ve obligado a acudir cada lunes al juzgado por haber mantenido alguna reunión con el entorno de ETA en base a escuchas telefónicas.

Un joven nos cuenta que se ha perdido el respeto a las costumbres del Alderdi Eguna y que el mismísimo Josu Jon Imaz no acudió el sábado por la tarde al tradicional mítin que da el presidente del EBB a los jóvenes allí acampados. Llamó a Gerenabarrena para ver si podía acudir en su lugar. "¿Qué está pasando en mi Partido?", se preguntaba.

De vuelta a casa, comemos en Otxandiano y llegamos a ver la información que da ETB de esta reunión anual de las gentes del PNV. Las imágenes no dejan lugar a dudas: la campa se ha empequeñecido y a pesar de las vistas panorámicas se ve que hay mucha menos que otros años.

Hace tiempo, dice Matías, en la dirección se habían encendido ciertas alarmas en cuanto a posibles reveses electorales y a la falta de entusiasmo de la militancia. Después de este Alderdi Eguna llegarán el pánico y los nervios aflorarán con lo que de negativo tiene para la buena marcha de cualquier institución. Llegan los tiempos difíciles, augura.